domingo, 5 de octubre de 2014

SER DE IZQUIERDA O DE DERECHA

La reunión de la “izquierda latinoamericana” escenificada en Quito con motivo de conmemorar el cuarto aniversario de la revuelta policial llamada 30-S, parece ser a primera vista un ejercicio democrático respetable.  

Porque realmente en política no hay nada mejor que las personas, en ejercicio de sus libertades, puedan concurrir a cónclaves de diverso tipo para evaluar los temas que les preocupan, y sacar conclusiones, incluyendo las respuestas a las amenazas que consideran importantes enfrentar, en la lucha por el poder.  Esto dicho, al margen de que quienes se reúnan proclamen estar ideológicamente ubicados en la izquierda o en la derecha. 

Y aquí viene mi primera y única reflexión sobre este asunto: ¿Qué significa ser de izquierda o de derecha?  

Como se sabe, ambos términos se acuñaron en la Revolución Francesa, cuando los que planteaban      —entre otras reivindicaciones— terminar con el antiguo régimen encarnado en la monarquía de Los Capeto, se sentaron en el ala izquierda de la sala de sesiones de los Estados Generales; y los que defendían al sistema se ubicaron a la derecha.  

Con los siglos, los revolucionarios o quienes justifican su accionar político bajo el argumento de que son partidarios de promover cambios en la sociedad, se auto incluyen en la izquierda.  Y cuando actúan con sectarismo, ven todo solo con el ojo izquierdo; y pretenden que en el espectro socio político y económico que desde su punto de vista sustentan, está lo bueno y deseable para la sociedad. Y que en lo que llaman derecha, está todo lo malo. 

Para completar mi reflexión acudo a José Ortega y Gasset: “Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de hemiplejía moral. Además, la persistencia de estos calificativos contribuye no poco a falsificar más aún la «realidad» del presente, ya falsa de por sí, porque se ha rizado el rizo de las experiencias políticas a que responden, como lo demuestra el hecho de que hoy las derechas prometen revoluciones y las izquierdas proponen tiranías”. 

Esto lo escribió el Maestro español en 1937.  (“La rebelión de las masas”) Y en 77 años, su juicio es tan actual que no cabe hacer más comentarios al respecto. Solo hay que reflexionar. Y sacar conclusiones. 


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sábado, 29 de marzo de 2014

Ya, supérelo...

El Presidente Correa ha hecho de su derrota un caso patético... El problema está en que no logra superarla.  Y como no lo hace, tiende a repetir y repetir el mismo discurso de la campaña, como para justificarse.  

Como dirían los muchachos, no oculta que está pica-porte.  

En la comezón de su pica, parece no advertir que mientras más trata de minimizar el resultado electoral del 23 de febrero, más lo exalta; que mientras más vueltas le da a lo que perdió, más demuestra el valor que tiene para sus adversarios haberlo derrotado.  

Con su actitud Correa me recuerda un episodio de mi vida estudiantil.  Resulta que dos compañeros por uno de esos desencuentros tan comunes entre estudiantes, terminaron enfrentados a puñetazos.  Los dos no tenían fama de ser buenos para jalar puñete. Pero sí de bocones.  Y el menos bocón, le terminó pegando al que se creía más bacán.  Solo bastó un golpe al rostro para que ahí terminara la historia.  

Pero el que perdió nunca se resignó a su derrota.  Empezó por culpar a los zapatos porque había resbalado; al resbalón porque se cayó; y terminó enojado con sus amigos, porque nada hicieron para evitar que el otro lo golpeara.  Cuando queríamos pasar un momento divertido, le encamábamos cosas al perdedor para que se molestase y terminaba desafiando primero a uno, después a dos, y finalmente a todos, a probar que él sí sabía pelear y que nadie le podía ganar...  La fanfarronada concluía cuando el menos peleador del grupo le aceptaba el desafío y en medio del silencio el vociferante compañero partía en retirada, ante la jocosa celebración de todos los circunstantes, incluyendo uno que otro transeúnte que se quedaba a disfurtar del momento.  El pobre al final fue tratado como chifladito.  Y es el recuerdo que tenemos de él.  

El Presidente Correa está así, como el amigo del cuento.  No se resigna a su derrota.  Ahora desafía a que le ganen las próximas elecciones.  Y dice que ganará 5 a 1; que el problema es que él y su partido se habían aostumbrado a ganar con paliza, y los otros también a perder, por paliza;  pero que la diferencia está en que ahora ganaron apretaditos, pero ganaron... Etcétera. 

Sospecho que quienes van a la sabatina a pedirle a gritos reelección, están disfrutando del momento;  pasan una mañana divertida de sábado.  Porque tanta cantaleta para no reconocer que perdió, mueve a risa.  

Y lo grave es que no tiene en su círculo cercano alguien que le diga, ¡ya! supérelo.


sábado, 22 de marzo de 2014

A un mes...

Mañana se cumplirá un mes de las elecciones del 23 de febrero.  Y el gobierno –regateando el tamaño de su derrota–  sigue diciendo que no perdió; que lo único que ha ocurrido es que no ganó.  

Y entonces salen con los argumentos de prestidigitador de la verdad que les caracteriza: han ganado más alcaldías –dicen– ahora que hace 4 años; que el país no puede seguir con la práctica de centralizar las manifestaciones políticas en Quito, Guayaquil y Cuenca (donde precisamente perdieron); que algunos alcaldes fueron parte del gobierno, pese a lo cual no fueron postulados por PAIS, pero que en varios casos por ser de AVANZA es como si pertenecieran a PAIS (o sea, como una colada política); y otras tantas y tantas argucias, en las cuales ni ellos mismos creen...

Pero la verdad de la milanesa es que los resultados del 23 de febrero demuestran de manera incontrovertible que un alto número de ciudadanos no cree en la Revolución Ciudadana.  Cree en Rafael Correa. Pero no cree en la RC.  La prueba más evidente está en Guayaquil: la oferta de que aquí se iba a consolidar la RC con la alcaldía de Bonilla, no logró derrotar a Nebot; al punto de que ni siquiera lograron la anhelada mayoría de concejales que esperaban obtener bajo la pretensión de repetir los resultados que obtuvieron en las elecciones legislativas de 2013.

Más allá del discurso para el público, el Presidente Correa seguramente habrá evaluado los verdaderos motivos de la derrota.  Uno de ellos –el principal– es la visión totalizadora del poder que lo alienta. Y que transmite sábado a sábado, ora descalificando a sus adversarios, ora presentando a su gobierno como un acontecimiento sin precedentes en la historia nacional, ora invocando un “milagro“ económico, que no sería tal, de no haber tenido la bendición de altos precios del petróleo, ora utilizando a la justicia para perseguir y condenar.  

Si Correa quiere gobernar los próximos 3 años que le quedan sin generar mayor descontento popular, debería entender algo tan elemental como que sus sabatinas no constituyen un espacio impune para decir lo que le da la gana, incluso limitando el derecho a la réplica de los agraviados por sus afirmaciones descalificadoras.  Debe empezar aceptando que si bien es cierto que su gobierno ha hecho obra pública muy importante, ésta no es garantía per se de adhesión de la ciudadanía.  Como no es garantía de adhesión ciudadana decirle a los consumidores qué marcas tienen o pueden consumir de cosméticos o de cualquier otro producto.

El mensaje de fondo que hay detrás de la manifestación electoral del 23 de febrero, es que Correa debe dejar que las Juntas Parroquiales, los Alcaldes y los Prefectos, cumplan sus tareas de gobierno respondiendo directamente a las necesidades más sentidas de las comunidades que representan.  O sea que los deje obrar en paz. Sin inmiscuirse para decirles lo que es bueno o malo. Nada más. 

sábado, 8 de marzo de 2014

Mis mujeres...

Yo tengo varias mujeres.

Algunas lo han sido momentáneamente; otras, lo han sido siempre; pero todas han dejado huellas en mi vida, de esas que así no más no se borran...

Y cuando hablo de tener varias mujeres, no hablo de la posesión sexual únicamente; o, para decirlo sin metáforas, de las amadas amantes. Hablo de esa posesión personal, que nos permite tener madre, esposa o compañera sentimental, abuelas, suegra, tías, hijas, sobrinas, amigas, comadres, compañeras de trabajo...

Y en ese contacto cotidiano, uno llega sabiamente a la conclusión de que si el mundo ha sido hecho para alguien, es para las mujeres.

Y para las plantas. Y para los animales. Y para la tierra. Y para el cielo. Y para el mar. Y para los ríos. Y para las estrellas.

Pero sobre todo, para las mujeres.

A mí me fascinan las mujeres en estado de embarazo.  No solo porque son el ejemplo vivo del milagro de la reproducción, sino porque constituyen un ejemplo del significado de la vida. Eso me provoca mucha ternura. Y un infinito respeto.

Yo tengo varias mujeres.  Todas son maravillosas.  Las que no he conocido, seguramente serán iguales a las que conozco.  O más.

Todas las mujeres son María, (mamá llevaba ese nombre), hayan o no concebido el Bendito Fruto de su Vientre.   Porque el amor de María supera cualquier interpretación humana: es simplemente eso, amor.

Y si María es por antonomasia la encarnación de la Mujer, la Mujer es la encarnación del Amor.


martes, 18 de febrero de 2014

El gran perdedor

A poco más de 48 horas del cierre de la campaña electoral, ya las tendencias del voto están claramente definidas. Y no habrá manera de revertirlas.  Así es que en el panorama político, ya se sabe a estas alturas, quiénes son los ganadores y perdedores que se refrendarán el próximo domingo 23 de febrero.

El gran perdedor es Rafael Correa.  Sin duda.  Pero su derrota no es precisamente electoral. No.  Su derrota trasciende al solo acto comicial; constituye un firme llamado de atención del pueblo a su líder, que más o menos se expresaría en estas frases: te elegimos Presidente de la República. Ni más ni menos.  Y el Presidente de la República no es la suma de las 221 alcaldías, ni de las 23 prefecturas, ni de los miles de concejalías y vocalías de las juntas parroquiales que se elegirán.  No.

El Presidente de la República es la conjunción de la mayoritaria voluntad ciudadana que le encargó dirigir  la Función Ejecutiva de Ecuador. Para eso fue elegido.  No fue elegido para que -a pretexto de coordinación- se encarame en todos los municipios, en todos los consejos provinciales, en todas las juntas parroquiales, y desde ahí ordene lo que se debe y no se debe hacer; lo que se puede y no se puede hacer.

Correa pagará con su derrota electoral, haber mal interpretado la voluntad del electorado.  Su mala interpretación nace de una lectura equivocada del mandato que se le dio en las urnas.  Él tomó ese mandato como un papel en blanco que le permitía poner a su gusto y sabor todas las órdenes que consideraba necesarias para ejecutar "su" proyecto revolucionario.  Los cabildos son la forma primigenia del gobierno. Históricamente en Ecuador, los cabildos nacieron antes que el gobierno nacional. Entonces las ciudades son muy celosas de su independencia política. Y los ciudadanos pueden darle un mandato nacional a quien elijan Presidente de la República. Pero ese mandato no le sirve para ser Gran Alcalde, Gan Prefecto, Gran Presidente de la Junta Parroquial.

Con estas elecciones, Correa perderá lo que más había ganado en sus 7 años de mandato: la imagen de ser electoralmene invencible -excepto en Guayaquil- en todo el país. Ahora resultará que en Quito los ciudadanos le dirán al Presidente de la República, que se ubique en el puesto para el que se lo ha elegido.  Ya Guayaquil se lo ha dicho y lo repetirá.







domingo, 19 de enero de 2014

Espíritu espartano

Mañana se cumplirán 38 años de la muerte de mi papá, Segundo Pedro Macías.  

Yo creo que la muerte es parte de la vida; y por eso también creo que quienes alguna vez han sido parte de nuestra existencia, dejaron profundas huellas que por lo general trascienden lo meramente genético. 

Entre las múltiples facetas de papá, estaba la de ser un hombre de negocios.  En verdad él habría preferido que se lo identifique simplemente como comerciante. Sin embargo, yo siempre admiré la visión que él tenía respecto a su actividad. Visión que nadie se la enseñó -he dicho varias veces que fue autodidacta- y que supongo la aprendió observando lo que prominentes comerciantes de Portoviejo y Manta con los que negociaba, hacían para controlar desde los inventarios, hasta las ventas; desde la periodicidad de las compras hasta el pago a proveedores; desde los márgenes hasta los descuentos; y el minucioso control de impuestos, para librarse de los fiscalizadores que siempre caían por Sucre, como plaga...  

Después, cuando mi hermana Rina llegó a manejar la parte contable, ya contó con elementos técnicamente más depurados para manejar información y tomar decisiones . Pero para entonces, su negocio era próspero.  Confieso que cuando por razones profesionales empecé a interesarme en estos temas, automáticamente evocaba la memoria de papá, con papel y lápiz trabajando en sus registros de diarios y mayores con la eficaz asistencia profesional de Rina.

Nunca he hablado con Rina sobre esto. Pero tengo grabada en mi memoria la admiración que ella expresaba solo con sus miradas, por la forma como papá organizaba y llevaba los controles contables. (Y Rina se había graduado con honores de Bachiller Contable en el famoso Colegio Nacional Uruguay de Portoviejo) Esa minuciosa regla de comparar ingresos contra egresos, le hacían tener como aforismo que había que arroparse hasta dónde la sábana alcance... Es lo que ahora en administración llamamos eficiencia.  (También confieso que no he sido muy fiel a esa conseja. Pero que cuando la he recomendado y la he practicado me ha ido muy bien)

Precisamente eso de arroparse hasta dónde la sábana alcance, le dio un prestigio de ser tacaño.  Pero él recibía las chanzas que le hacían, hasta como una galantería. "Coñudo pero no cojudo", solía decir, para descalificar a quienes eran mano abierta con el dinero.  

Y cuando ejerció la función pública actuó de igual manera: ahorraba el último centavo tratando de gastar lo mínimo para obtener el máximo beneficio funcional.  Tanto fue esto, que como Presidente del Concejo -lo que ahora se llama Alcalde- papel, lápiz y regla en mano, diseñó con su compadre y maestro carpintero Víctor Constante Ponce, la fachada y las modificaciones que hizo en la ya ruinosa casa municipal.  (Yo, que a mis escasos 13 años lo ví en esos menesteres, le criticaba que las ventanas no eran simétricas. Solo me miraba con cierto aire de indulgencia.  Para entonces yo soñaba con ser arquitecto) Después hicieron   sucesivas modificaciones al edificio, hasta quedar como está ahora.  Creo que en el Cuerpo de Bomberos también hizo algo similar. 

Esto lo he recordado para revelar que el espíritu de papá era espartano: las comodidades le resultaban  accesorias para su accionar pero no eran importantes; lo importante eran los resultados. Por eso se sentía más cómodo despachando -mientras sudaba a chorros- en una improvisada mesa de trabajo que daba al patio de la casa, antes que en la oficina de presidente del Concejo o de la Jefatura Política del Cantón.  Ese espíritu espartano no he tenido el privilegio de heredar. Por eso lo evoco con admiración y respeto. 








martes, 31 de diciembre de 2013

Augurios

El nuevo año es motivo para formular augurios.

Generalmente se dicen los buenos.

Y se omiten los otros.

Pero casi siempre tenemos presente que la entrada de un nuevo año no es más que una convención para agregar y desagregar el tiempo, porque la vida con su secuela de instantes felices y tristes, es una sola...  Y lo único que queda es la Esperanza. (Incluso la muerte tiene forma de Esperanza cuando pensamos que nuestro ser amado partió hacia el más allá, para gozar de la Vida Eterna)

Entonces, al final de cuentas, lo que celebramos cuando terminamos un año y le damos la bienvenida al siguiente, es exactamente eso: la renovada oportunidad de esperanzarnos.

Esquilo, en Prometeo Encadenado, dice que el desafío a los dioses que le valió el terrible castigo al Titán, fue haber puesto en los mortales "ciegas esperanzas" además de haberles concedido el fuego.

Y fuego y esperanzas son los elementos con que celebramos sucesivamente la finalización y el inicio de un año. De una u otra manera, es lo que expresamos en el abrazo afectuoso con el que acompañamos a nuestros familiares y amigos -contemplando la hoguera bulliciosa la noche del 31 de diciembre de cada año- mientras deseamos felicidades. 

Que tengan un buen año 


domingo, 22 de diciembre de 2013

Guayaquil: la joya de la corona correísta

Rafael Correa ha convertido a Guayaquil en una especie de joya de la corona que su reino necesita con urgencia adquirir.  Su urgencia está marcada por las elecciones del 23 de febrero: él quiere que en esa fecha la ciudadanía escoja entre el modelo de gestión municipal y el suyo.

La sabatina de este 21 de diciembre no deja duda al respecto: le dedicó un gran segmento de su alocución semanal a atacar, amenazar, burlarse y disminuir la obra del municipio de Guayaquil, primero bajo la conducción de León Febres Cordero y desde 2000 a cargo de Jaime Nebot.

Para sus ataques utiliza dos argumentos: el primero es reconocer que sí se ha hecho obra pública municipal; pero que esta debería ser de mejor calidad, porque -lo aseveró- mientras en Isla Mocolí se construyeron rápidamente calles de hormigón, en Isla Trinitaria sus habitantes apenas cuentan con calles pobremente asfaltadas. Lo demás es lodo y polvo.  Y ahí pretende marcar diferencias entre pobres y ricos, bajo la pretensión de aprovechar la brecha para construir un discurso que lo autoproclama defensor de los primeros y enemigo de los segundos. Concluyó con una amenaza: pondrá en Mocolí un programa de vivienda popular, aunque -así se le chispoteó la broma- tal vez facilite que los ricos tengan a mano sus choferes y empleadas domésticas. (Seguro que en su frenesí, olvidó que en la isla pelucona viven connotados amigos de su gobierno)

Pero lo que en su afán de revanchismo irracional pasa por alto, es que Mocolí no pertenece a Guayaquil. Y que Trinitaria es el resultado de invasiones y, por lo tanto, los asentamientos habitacionales que ahí se establecieron, fueron hechos al margen de cualquier planificación urbana elemental. De esto -como todo el país sabe- no es culpable Nebot, pues tales invasiones ocurrieron a finales de los años 80 con la construcción de la Perimetral.  Como tampoco son culpables Nebot  ni los socialcristianos-maderadeguerrero, de los asentamientos construidos rellenando los esteros en el suburbio oeste (desde las primeras décadas del siglo XX), ni en los Guasmos, (a finales de los años 70).

El otro argumento es que Guayaquil no tiene parques.  Sostiene  que es la ciudad con menor cantidad de áreas verdes per cápita, y cita a su favor, un estudio dizque hecho por la Organización Mundial de la Salud, que lo he buscado en su portal de Internet y no está en los archivos de la OMS.  Quizá Correa no recuerda cómo eran los parques de Guayaquil hace 20 años. Porque pasar por alto la diferencia entre lo de antes y ahora, es insultar la capacidad de observación de los guayaquileños. ¿Quien no recuerda, por ejemplo, cómo era lo que hoy es el Malecón de El Salado?

No hay que decir más.  Con ese recuerdo basta.  Lo que sí es verdad es que en Guayaquil, la relación entre número de habitantes y metros cuadrados de áreas verdes todavía no es la ideal. Pero  según el Banco Interamericano de Desarrollo-BID, Guayaquil si bien no está entre las primeras de América Latina, tampoco está última.  Entonces no es que la ciudad es una catástrofe por falta de espacios verdes. No señor.  Alguien le miente al Presidente para hacerle decir tamaña barbaridad.

Finalmente, el Presidente Correa mencionó varios proyectos de desarrollo urbano, que incluye un nuevo malecón y un tren urbano sobre superficie, para emular al metro que le construye a su alcalde capitalino.  Hay que pedirle una sola cosa: si no gana las elecciones del 23 de febrero, tiene que comprometerse a cumplir con esos proyectos, que ya los anunció como obra de su gobierno para Guayaquil.  No puede dejar de cumplirlos. Porque no hacerlos, equivaldría a castigar a la ciudad porque no le dio el gusto de sentarle en el Sillón de Olmedo a una ex empleada suya...

Y a propósito de la ex gobernadora, ¿por dónde andará, mientras su ex jefe se desgañita haciendo ofertas electorales, no para que voten por ella, sino para que le den la Joya que tanta falta le hace a su Corona?




sábado, 16 de noviembre de 2013

Economía y Política

Pablo Lucio Paredes acaba de ser objeto de una andanada mediática -linchamiento- por parte del Presidente de la República, a propósito de replicarle un artículo ("Más economía y menos política") que publicó en El Universo del sábado 9 de noviembre.

Confieso que no siempre estoy de acuerdo con Lucio Paredes.  Y que en ese artículo realmente pecó de elemental -debilidad en la que se basa el ataque de Correa- al afirmar que en otros países de la región, hay más interés por las actividades de la producción que por las decisiones que toma el Estado.  Palabras más, palabras menos, ese fue el sentido de su artículo.

Pero Lucio Paredes ha puesto sobre el tapete un tema que nunca pierde actualidad: la relación entre economía y política.  En verdad así como no hay, ni puede haber, una economía "pura" sin política, tampoco hay política que pueda hacerse al margen del desempeño de la economía.  Y esto incluye a todos los niveles del gobierno: central, provincial, municipal.

Un solo ejemplo ilustra esto: si usted es un pequeño emprendedor, que tiene algo de capital; y advierte que hay un entorno adverso porque se anuncia una revolución permanente, y porque en ese contexto revolucionario se promueve una división social que espera ser solucionada dictando leyes para que los pobres coman pan y los ricos mierda; usted: 

 (1)    ¿Confiará en las leyes que se expidan -porque nada más ni nada menos que la Presidenta del máximo órgano legislativo, fue la que formuló esa aspiración escatológica- en nombre de la revolución?; o

(2)    ¿Preferirá quedarse como pobre y no hacer reproducir sus recursos, porque de hacerlo con éxito, (es decir, de crecer económicamente, y tal vez volverse rico), estará condenado a compartir los gustos coprófagos de una parte de los revolucionarios?

Entonces queda claro que sí hay una relación entre economía y política. Y que la preocupación de Lucio Paredes es válida cuando se la formula preguntándose ¿cuál es la conducción económica que conviene respaldar, para garantizar las aspiraciones de progreso de los ciudadanos?

Porque la economía -en una sociedad auténticamente democrática- está relacionada con el ejercicio político de las libertades, entre ellas las de emprender, producir, contratar, opinar.  Cuando -como ocurre en Venezuela- el gobierno dictamina por decreto cuál es el precio "justo" de un producto, a guisa de regular las utilidades, hace intervenir a la política con poderes absolutos, sobre la economía.  

Ojalá acá eso nunca ocurra.




miércoles, 13 de noviembre de 2013

Política vs. "belleza y juventud"...

Correa ha confundido los atributos físicos con los políticos; y eso ha pesado en la designación de una "joven y bella" mujer -según el gusto del Presidente- para que compita con Nebot por la Alcaldía de Guayaquil.  

(Si usted quiere ser maligno en la interpretación, tal vez le daría la razón a Correa, porque pensaría que éste habría llegado a la conclusión de que SU anterior candidata a la Alcaldía no cumplía esos requisitos de belleza y juventud. Y que por eso perdió con una paliza electoral de tal contundencia, que terminó relegándola a un rincón del Ministerio de Transporte en el cual todavía sigue lamiéndose las heridas)

Pero en la política la belleza no tiene mucho que ver con las decisiones de los electores.  En 1966, Assad Bucaram competía por una elección legislativa con Otto Arosemena Gómez.  Don Buca era en verdad feo, rasgo que se le acentuaba por una lamentable deformidad física producto de alguna enfermedad.  Y para sacarle ventaja a su desmejorada condición física, apabulló a Arosemena con el mote de Otto el Guapo y -para exagerar- decía que mientras él olía a agua y jabón de rosas, El Guapo se pintaba las uñas y tenía los sobacos perfumados.  Don Buca ganó por largo margen esa elección, aunque Arosemena también arañó una diputación a la Asamblea Constituyente de 1966-67, en la que con un solo voto, le ganó la Presidencia de la República a Raul Clemente Huerta. 

En estos días, la poco agraciada y no muy joven Angela Merkel ganó abrumadoramente las elecciones en Alemania, sobreponiéndose a los agoreros que la culpaban de la crisis europeaa por su manejo férreo de la economía del euro. Pero los alemanes, rigurosos como son para sus decisiones políticas, obviamente no la votaron para que vaya a un concurso de belleza, sino para que mantenga los éxitos que ha obtenido en 8 años de gobierno.  

Es que en Ecuador como en cualquier parte del mundo, la gente se adhiere a los políticos porque ven en ellos un instrumento para cumplir sus objetivos ciudadanos.  No votan a los políticos únicamente por jóvenes o por bellos.  Los votan porque confían en sus ejecutorias, porque valoran sus experiencias, porque objetivamente constatan que sus condiciones de vida han mejorado y pueden mejorar más.   Esto explica el voto favorable que ha cosechado el Presidente Correa a nivel nacional desde las elecciones de 2006. Y esto explica también el voto favorable que ha obtenido Nebot en Guayquil desde el año 2000.  

En política, belleza y juventud pueden ser atributos deseables. Pero no son determinantes. Ni necesarios. Los guayaquileños que sabemos cómo era la ciudad hasta 1992, ¿votaremos por una propuesta en la que solo se advierte el interés del Presidente de la República de sentar en la Alcaldía a una empleada suya?  ¿O conservaremos un gobierno municipal independiente, que no permita que le arrebaten a la ciudad su Puerto, como le arrebataron a la Provincia de Guayas sus balneariios más importantes? 






viernes, 25 de octubre de 2013

Mi Alma Mater

Alma Mater es un latinajo, que literalmente quiere decir Madre Nutricia. O sea, la madre que es fuente de alimentación. Fuente de vida.  Y eso es la Universidad: proveedora por antonomasia de alimento intelectual, para asegurar la vida de la sociedad.

No por otra cosa existen las universidades. Es que no son "fábricas" de profesionales. Tampoco son sistemas que deben funcionar para cumplir minuciosos requisitos inventados por burócratas y solazarse en tener sellos de excelencia.  La Universidad es eso y mucho más.  La Universidad es la fuente donde bebe conocimientos la sociedad.  La Universidad es -tiene que ser- un centro de intercambio de pensamientos, de debates, de experimentación, a partir de los cuales se va transmitiendo y construyendo cultura, arte, ciencia y tecnología.

Mi Alma Mater es la Universidad de Guayaquil, a la que algunos despistados -incluso a pesar de haber obtenido el título profesional del que se vanaglorian, en sus aulas- le agregan el témino "Estatal".  La Universidad "Estatal" no existe.  Nunca ha existido. La Universidad de Guayaquil ha dejado de existir, antes de cumplir 146 años de vida.

Y ha dejado de existir porque ha sido tomada por burócratas, encabezados por un señor del altiplano, moñudo, con acento de "sabio" que aprovechándose de la mediocridad en la que ha caído la dirigencia universitaria, simplemente vino a consumar la metida de las pezuñas del gobierno en su estructura.  Porque al fin y al cabo eso es lo que ha ocurrido con la intervención decretada contra la Universidad de Guayaquil.

En mis años de estudiante universitario, hubiésemos sacado a correazos nacidos del pensamiento libre -y no precisamente son, los que se dan con correa- a invasores de esa calaña.  Lo hicimos unidos, profesores y alumnos.  Recuerdo los días obscenos cuando la pandilla ATALA se apoderó de la Universidad.  Les dimos batalla, sin apelar a la violencia -aunque fuimos víctimas de algunos ataques físicos de ese grupo- derrotándolos con más democracia, con más debate, con más exigencia académica, con menos condescendencia a la mediocridad.  Lo de obsceno devino maridaje creado para que convivieran ciertas instancias docentes, administrativas y estudiantiles.  Pero las denunciamos. Y las contuvimos.

No las erradicamos porque quedaron larvadas.  Y tal vez ése fue el error. Porque después, poco a poco se apoderaron de la cátedra, de la investigación, de la dirigencia estudiantil, hasta pervertir la esencia misma de la Universidad.  Erradicar esa perversión es el pretexto esgrimido ahora, para intervenirla. Lo hacen seguros de que ese crimen quedará impune...

Y aunque a veces el crimen purifica, dudo que se obtengan buenos resultados con la intervención decretada por el Consejo de Educación Superior bajo protección policíaca, mientras estudiantes, profesores y administradores, no fijen un nivel mínimo de desempeño para buscar la excelencia, primero como núcleo de avanzada del conocimiento científico y tecnológico, aplicado a la producción para beneficiar a la sociedad; y, segundo, como una comunidad de ideas y doctrinas, sin posturas sectarias o descalificadoras y donde el espacio tenga apenas como límite, la libertad.  Si no lo hacen, vendrán más y más intervenciones, de la mano del moñudo o de quien lo sustituya. Ya lo verán.

Esa Universidad convertida en laboratorio del conocimiento, es la que hay que buscar.  No la que se ajuste a los moldes de la revolución ciudadana o como quiera que se llamen las revoluciones ahora.  No, porque lo que se obtendrá será una Universidad "funcional" a las necesidades que la hegemonía del poder político, busca obtener.  Y, fatalmente, lo está obteniendo.


martes, 22 de octubre de 2013

100 años

Hace 100 años nació mi mamá.  Es un buen día para recordarla.

Una de las características que María Salomé Chávez Bailón tenía, era su obsesión por la limpieza.  En todos los sentidos.  Era tan puntual en ese cometido, que aún los gatos de la casa recibían severas lecciones de disciplina para que observaran las reglas.  

Hasta donde recuerdo, la casa inmensa de Sucre era día tras día sometida a una minuciosa tarea de aseo, que ella comandaba.  Había jornadas que incluían baldeo y encerado de los pisos de tabla, con lo cual ahuyentaba polillas y otras clases de insectos; la limpieza escrupulosa de los vidrios de las ventanas, que se llenaban de cagadas de moscas; el exterminio sin misericordia de cucarachas -con una fórmula original que incluía verter en los rincones agua hirviendo para quemar los huevos de los asquerosos bichos- y de las arañas; y la prevención para que las ratas no prosperasen como huéspedes no deseados, que contemplaba la eficiente ayuda de los gatos...

Ni las partes altas de la casa se escapaban del paso de escobillones. Ni los exteriores.  Mamá hacía esas labores agotadoras con cierta regularidad,  acompañada por los hijos a quienes asignaba parte de las  tareas atendiendo a sus condiciones de edad y capacidades físicas.  

Alguno me dirá que no hay nada extraordinario en ese tipo de trabajo; pero si agrego que había que preparar una minuciosa logística para superar la escasez de agua -porque en esos años, en Sucre no se contaban con instalaciones domiciliarias para abastecerse del líquido, sino que se adquirían "cargas" de agua en barriles transportados por burros- se comprenderá lo duro de la tarea.  Años después, papá construyó una cisterna sobre la superficie que se llenaba con el agua de lluvia recogida desde el techo de la casa a través de canaletas.  Y con esa agua se abastecía la casa para sus necesidades, complementada con la que mediante bombeo nos proporcionaba Daniel Loor desde unos pozos someros que tenía a más de una cuadra.  

A veces a mi mente acuden lúcidos, los recuerdos de esos años en que el mundo transcurría más lento,  lo que hacía la vida apacible.  Mi mamá está siempre presente, como lo está hoy cuando celebro mediante este blog sus 100 años de nacimiento.  Ella vivirá para siempre. 






sábado, 19 de octubre de 2013

Otra vez, el Puerto

Apelo al título de la columna que publica en El Universo de hoy, Walter Spurrier Baquerizo, para referirse al tema del puerto de Guayaquil. Y lo hago movido no solo por el contenido del artículo citado, sino también por lo expresado en su sabatina por el Presidente Rafael Correa.

Lo primero que debe quedar claro es que el tema portuario no atañe solamente a una disputa                  -cualesquiera que sean sus motivos- entre el Presidente de la República y el Alcalde de Guayaquil.  Ambos mandatarios son apenas un episodio en la vida de la ciudad y de Ecuador.  Con esto quiero decir que Presidentes y Alcaldes se sucederán en sus cargos por los siglos de los siglos. Pero Guayaquil es un referente sustancial de la ecuatorianidad.  Es -más o menos- tan absurdo como si alguien quisiera plantearse a Estados Unidos al margen de Nueva York.  O a España sin Barcelona.  O Alemania sin Hamburgo. O Inglaterra sin Liverpool.  

Lo segundo que debe quedar claro es que la polémica surgió por una propuesta del gobierno a través del Plan de Movilidad contratado con unos consultores españoles; y en el que se proponía -tal como Spurrier lo recuerda en su columna de hoy- "aprovechar la actual terminal de Contecom (o sea el Puerto marítimo) para su reconversión como el principal terminal de cruceros del Ecuador, con un moderno y emblemático edificio terminal, dotando de todas las facilidades para que pueda ser usado como puerto base de las principales navieras".  Si alguien sabe leer e interpretar, concluirá que "reconversión" quiere decir transformar; y que el Plan del gobierno pretende eso: transformar al puerto de Guayaquil en una simple terminal de cruceros y -además- en puerto de cabotaje. 

En tercer lugar, si solo se tratase de una propuesta mal escrita en el también pésimamente escrito Plan de Movilidad del gobierno -yo he leído su versión No. 3 y algunos parajes del documento parecen escritos por principiantes-  bastaba con que el Presidente de la República dijera que eso no se aplicaría; que Guayaquil seguirá siendo el Primer Puerto Marítimo del Ecuador y que sus instalaciones de muelles de aguas profundas, se construirían sin afectar a su estructura y organización. Punto. Ahí se acababa la polémica. 

Pero no.  El Presidente Correa ha dicho en varias oportunidades que su objetivo es arrebatarle a "la oligarquía guayaquileña" el supuesto control que han tenido sobre las actividades portuarias de la urbe.  (¿Cuál oligarquía, si los que ahora manejan el puerto son sus muchachos encaramados en Autoridad Portuaria y que actúan bajo las órdenes de su ministra Duarte?) Y ha agregado que para cumplir ese propósito, buscará sacar al Puerto, del Golfo.  Así lo dijo.  El que lo duda que revise las sabatinas y la intervención que tuvo en el acto de su gobierno realizado el pasado 9 de Octubre en la explanada del Estadio Alberto Spencer.  

Entonces, en cuarto lugar, el Presidente Correa no tiene que ponerse en el plano de ser el que decide por su propia voluntad, dónde se construirá el muelle de aguas profundas que se incorpore al sistema portuario de Guayaquil.  Solo tiene que dejar que la técnica lo decida. Y no interferir bajo ningún pretexto, en el manejo del destino portuario de la ciudad. Hay que respetar la naturaleza portuaria de Guayaquil, que está en sus genes.

Todo cuanto diga el Presidente para calificar a Nebot como "mentiroso" por su posición de defender la calidad portuaria de Guayaquil, le va a rebotar. Y le va a quitar votos a su pretensión de ser también Alcalde de Guayaquil.  Entonces lo mejor que puede hacer Rafael Correa es desembarcarse honrosamente del asunto, no endosándoselo a sus subordinados, sino asumiéndolo frontalmente.  Tiene que decirle al Alcalde Nebot:  el muelle de aguas profundas del Puerto de Guayaquil se construirá dentro de la jurisdicción cantonal. Y punto.  




















martes, 1 de octubre de 2013

De la conspiración y de los conspiradores

La teoría de la conspiración ha acompañado siempre los grandes acontecimientos de la política a nivel nacional y mundial.

Por ejemplo, si García Moreno hubiere alterado su rutina del medio día, no habrían tenido éxito los conspiradores. Y seguramente habría vivido un tiempo más.  Si Kennedy no hubiese decidido ir a Dallas y seguir la ruta que se le había fijado, Oswald no habría cumplido su fatal cometido.  Y si Julio César -para irme mucho más atrás- hubiese atendido las premoniciones de su esposa, no habría sido apuñalado hasta morir en pleno senado romano.

Pero en todas las teorías, la víctima siempre cae en la red que le tienden sus victimarios.  El punto no estriba en saber si llegó al sitio escogido para el siniestro por sus propios pies, sino si fue trasladado con engaños o contra su voluntad hasta el lugar de su desgracia... O si los complotados, esperaban que cumpliese fielmente su rutina, para entonces caerle ahí.

Cuando alguien investiga una conspiración, lo primero que tiene que establecer es cómo llegó la víctima al lugar de los hechos.  ¿Llegó por sus propios medios, incluso ordenando a sus subalternos que lo trasladen al sitio donde ocurrió la conspiración?  ¿Fue llevado hasta allá mediante una estratagema urdida por los conspiradores?  Responder a estas dos preguntas resuelve el meollo de cualquier teoría de la conspiración.

Por ejemplo, si alguien quiso ir a un determinado local  con el fin de sofocar una revuelta protagonizada por  un grupo de subordinados que por su oficio lo más seguro es que estuviesen armados; y si ese alguien pretendió llegar bajo el supuesto de que su sola presencia bastaría para terminar la sublevación de marras; y si sus acompañantes, sabedores del tremendo riesgo que entrañaba poner en práctica esa decisión -considerando que entre los sublevados había gente que tenía acceso a ciertas armas- se lo permitieron, deberían ser ellos, los acompañantes de la víctima de la conspiración, los primeros investigados para saber si son o no cómplices del hecho criminal.  Por esta vía se podría saber si ellos -los acompañantes de la víctima- tenían o no conocimiento del complot y de quiénes eran los complotados, cómplices y encubridores, añadidos.

Porque en la versión de este cuento, la conspiración en sí misma -incluyendo secuestro de la víctima o intento de asesinarla- habría sido imposible, de no tener los autores del hecho, acceso a la persona contra la que se había planificado la operación.  Me explico: si no llegaba hasta el sitio la víctima real o potencial, adiós conspiradores, adiós conspiración.  Y entonces todo lo demás se habría evitado.

No hay que ser Sherlock Holmes para darse cuenta de que el éxito de la conspiración está en atraer a la víctima para que llegue al lugar indicado, pero ignorando que ahí lo esperan los conspiradores...

Bueno, esto último dicho, al menos que la víctima se crea uno de los Ángeles de Charlie, o el mismísimo James Bond... Porque entonces sí llegará donde están los complotados, y será hasta capaz de abrirse la camisa y desafiar a que lo maten.  O que por lo menos lo secuestren...

Pero esa es otra historia, que para evitar coincidencias con otros hechos de la vida real, mejor no la sigo.



sábado, 14 de septiembre de 2013

Mi mamá...

Mi mamá hubiese cumplido 100 años el próximo 22 de octubre.  Pero hace 5 años -un 13 de septiembre de 2008- emprendió el viaje definitivo.  

Como lo he conversado varias veces, ella tenía raíces campesinas, de donde extraía una devota fascinación por todo lo que era natural. Le gustaban las plantas y los animales domésticos.  En el gran patio de la casa familiar,  era común ver gallinas.  Un tiempo crió chanchos.  Y perros y gatos.  Y pajaritos en sus jaulas -chaos, caciques- a los que enseñaba con deleite silbar las canciones de moda.  

Era incansable en el cumplimiento de sus tareas. Incluso cuando pasaba unos días aquí en Guayaquil, ya estaba en pie a las 5 de la mañana, (más de una vez me sorprendió llegando de una farra a tomar una ducha antes de regresar a clases en la universidad, y me sorprendió todavía más esperándome con el desayuno)  Su día terminaba a las 10 de la noche, o algo más tarde si tenía cosas por hacer.  

Lo que siempre me fascinó de ella era su capacidad para entender el mundo polivalente que significa criar 8 hijos,  para encauzar sus energías de modo que, hasta que cada uno tomase el rumbo que le correspondía tomar, se condujesen por la vida sin mayores contratiempos. Lo logró.  Al fin y al cabo estamos todavía aquí para dar testimonio de eso.  Y cuando vinieron los nietos no había que adivinar la curiosidad con que trataba de encontrar en cada uno de sus descendientes, algún rasgo que le recordara ese mundo polivalente que ayudó a formar.  

Solía evocar con mucho sentimiento sus días en "El Anegado", la pequeña finca familiar de mi abuelo Avelino Chávez, donde debió asumir tempranamente el rol de madre porque mi abuelita Leopoldina murió, dejando hijos pequeños.  Era una institución -no exagero- para sus hermanos y hermanas.  Y para el mismo abuelo Avelino.  

Mi mamá, María Salomé Chávez Bailón, era una mujer que unía a la sencillez de su alma el temple de no perder su espacio natural.  En eso fue irreductible. Y así se mantuvo hasta el mismo día de su muerte: no la esperó acostada en un rincón.  Cuando tuvo que caer estaba exactamente de pie. 

Yo la evoco todos los días, repitiendo los versos de Nervo: Era llena de Gracia, como el Ave María...



sábado, 31 de agosto de 2013

El Aguirre Abad que conocí

Cuando mi hermano Aurelio convenció a papá que debíamos venir a Guayaquil, Óscar y yo cursábamos 3o. y 4o. año de bachillerato, en el centenario Colegio Nacional Olmedo de Portoviejo.  Llegamos a una casa que papá había comprado hacia octubre/noviembre de 1965,  en Urdesa Norte.  Es una villa que todavía está ahí, un poco remodelada, pero en el mismo lugar, creo que incluso con el mismo vecindario.

Luego de intentar conseguirnos cupos en el Vicente Rocafuerte y ante demoras nuestras por los papeleos de los exámenes de abril en Portoviejo, ingresamos al Aguirre Abad, bajo el padrinazgo de Vicente Guerrero Moreira, quien tenía la irrefutable credencial de haber sido el mejor bachiller de la historia de ese Colegio.

Los preparativos para el primer día de clases fueron vertiginosos: comprar los uniformes; ambientarnos a los horarios del único bus que daba servicio a Urdesa Norte; y ubicarnos en el entorno urbano,  para movilizarnos hacia y desde el Colegio sin contratiempos, nos consumieron las dos semanas de anticipación con la que llegamos a Guayaquil para iniciar el período lectivo el lunes 2 de mayo de 1966.

Aurelio era tan previsor, que unos días antes del inicio de clases nos llevó a realizar un recorrido "piloto" desde donde nos dejaba el bus -al pie del redondel en que para entonces estaba emplazado el monumento a Eloy Alfaro- hasta el Colegio, recorriendo a pie la Avda. de Las Américas, hermosa con su parterre central lleno de palmeras.  En nuestra primera visita al Aguirre Abad estuvimos acompañados por Vicente Guerrero; y él -con la admiración que despertaba por su palmarés estudiantil- nos relacionó antes de que comenzara el año escolar, con profesores e inspectores.   En el recorrido que hicimos por el edificio nos impresionó su limpieza y orden.

Por manera que ese lunes 2 de mayo de 1966, cuando llegamos al Aguirre ya estábamos familiarizados con el Colegio. El Rector,  Francisco Rovira Suárez -el querido Paco Rovira, un Maestro en toda la dimensión de la palabra- esperaba a los alumnos en la puerta.  Y a todos -o casi a todos- los reconocía por sus nombres y apellidos.  A nosotros nos dijo "estos son los manabas recomendados de Guerrero" y nos chachareó por los pantalones ajustados que  usábamos, expresamente mandados a modificar donde el "sastrecito" de Sucre.

Nunca olvidaré ese lunes 2 de mayo de 1966.  Mi primera clase fue de matemáticas, con el temible Rubén Espinoza, conocido cariñosamente como Masamasá.  Y el elenco de profesores que desfiló ese primer día fue sencillamente espectacular, como dirían algunitos:  Ignacio Carvallo Castillo, (que había terminado de ganar el Premio Nacional de Poesía de El Universo), en Literatura; Manuel de J. Real (que había sido Ministro de Previsión Social en el gobierno de Carlos Julio Arosemena), en Filosofía; Manuel Abarca en Física; Carlos "chuchita" Esteves, en Química; Francisco Díaz Garaycoa, que para entonces era licenciado, y que le decían Prontito, por su parecido al muñequito de la publicidad de Alkaseltzer; y otros como Francisco Díaz Galarza, Víctor Hugo Ron, Teodoro Paula Moreno, José Vinueza Massón, Édgar Andrade.

(Con Rubén Espinoza haríamos una gran amistad con el paso de los años. Incluso fue miembro del Directorio que me acompañó cuando me eligieron Presidente del Colegio de Ingenieros Industriales. Y con Rubén reprobé matemáticas y debí repetir 5to año.  Igual -para mencionar algunos- gocé de la amistad de Manuel Abarca;  y hasta ahora, de la de Paco Díaz, que unos años más tarde fue Secretario General de la Administración en el gobierno de Velasco Ibarra y Ministro del Trabajo con el Presidente Febres Cordero)

El Aguirre Abad que conocí era un colegio emblemático de Guayaquil.  Me niego a creer que el paso del tiempo -casi medio siglo- lo haya convertido en lo que dicen que es.  Y me niego a creer eso porque ahí, en ese colegio, aprendí a amar a Guayaquil y a convertirla en mi ciudad.

Y porque ahí pude aprender todo lo más elemental que  necesité para entender y enfrentar la vida.




domingo, 18 de agosto de 2013

No son meros episodios...

La pretensión de arrebatarle el puerto a Guayaquil y la decisión de extraer el petróleo del Yasuní, no son eventos episódicos y aislados del régimen: nacen de su auténtica condición ideológica que lo lleva a odiar formalmente al capitalismo porque, no obstante su declarado socialismo,  quieren ser ricos como los ricos.  Me explico:

Este gobierno proclamó su vena "revolucionaria" a los cuatro vientos.  Y la resumió como una actitud militante a ultranza contra los pelucones, cuyos negocios están radicados en Guayaquil -aunque vivan en Samborondón- a quienes se les reprochaba que estaban más atentos a sus negocios, que a la preservación de la naturaleza y de la vida.

Ergo, para que la revolución triunfase había que acabar con los símbolos de la peluconería.  Y el puerto de Guayaquil es uno de ellos, tal como el mismo Rafael Correa lo señaló en su sabatina del 10 de agosto.  Para acabar con el puerto,  era menester apoyarse en un estudio "técnico" contratado con la consultora española INECO, producto del cual salió un "Plan Estratégico de Movilidad-PEM, 2013-2037" que incluye todas las modalidades de transporte (carreteras, puertos fluviales y marítimos, ferrocarriles y aeropuertos).

Su Tercer Informe (octubre de 2012), es un verdadero mamotreto de 263 páginas, en el que se encuentran -muy temprano en la lectura- perlas como la siguiente:  "(...), el PEM establece las actuaciones que son necesarias para llegar en los próximos 25 años al desarrollo del Sistema de Transportes que resulta de las metas y objetivos estratégicos definidos, partiendo de la situación actual como punto de partida.- No solo es necesario tener clara la imagen final que se persigue, sino igualmente la imagen inicial, en tanto en cuanto, las actuaciones contenidas en el Plan resultan de la confrontación de ambas imágenes, como camino para llegar de un punto a otro, paso por paso según su proyección temporal" (página 16)  ¡Cantinflas no pudo decirlo mejor!

Y así, en medio de esa hojarasca de palabras que caracterizan a este tipo de informes de consultorías como compendios de charlatanería, se llega a la propuesta sobre el Puerto de Guayaquil:  para recibir buques de calado superior a los actuales, "en estos momentos, en el horizonte del Plan, las inversiones requeridas podrían superar con creces los 1.000 millones de dólares de dragado, a lo que habría que sumar las inversiones para mejora de los accesos y ampliación de las infraestructuras actuales. En consecuencia, parece poco recomendable acometer dicha ampliación de calados. Y todo ello sin contar el encajonamiento de los muelles en la ciudad, que dificultan cualquier ampliación provocando un alto impacto en el medio urbano" (página 91)

¿De dónde sacaron la cifra de los 1.000 millones de dólares? ¿A qué expertos consultaron?

Y sobre el "encajonamiento de los muelles en la ciudad, que dificultan cualquier ampliación provocando un alto impacto en el medio urbano", ¿han visto Manta, con su puerto en el corazón de la ciudad?  Estos españoles son caretuco, verdaderamente... No conocen Ecuador.  Pretendieron que podían respaldar con seudo argumentos técnicos, económicos y financieros la clara intención del gobierno que los contrató, de arrebatarle a Guayaquil su puerto, para provocar que la burguesía guayaquileña se vaya a Miami -como cierta vez algún revolucionario se lamentó de que no hubiese ocurrido, envidiando la suerte de Cuba- y les deje el camino expedito para apropiarse de sus negocios, y hacerse nuevos ricos, como lo hicieron quienes en nombre del Estado, se apropiaron de  los bienes de la "banca corrupta" con los resultados que se conocen.

En lo del Yasuní, la cosa es también sencilla.  El Plan para el Buen Vivir, y la mismísima Constitución de Montecristi consagraron a la Pacha Mama el desarrollo económico.

Pero la Pacha Mama no les dará de mamar lo suficiente a toda la parafernalia del poder burocrático que en las alas de la revolución ciudadana, han creado en los últimos 6 años.  Entonces suena lógico sacarle el petróleo de sus entrañas, para tener los dólares que les permita sostenerse.  Si son 18.000 millones de dólares adicionales para farreárselos con fe y alegría en más gasto público y en más lleve para que se hagan nuevos ricos, serán bienvenidos, sin importar si se incomoda la Pacha Mama.

Lo que quieren es saciar su sed de riqueza.  La misma sed que sienten los chavistas o los kirchneristas. O la que sintieron los sandinistas de Ortega y sus muchachos para quedarse con negocios y hasta con las casas de los somocistas en Nicaragua.

Esa sed no es episódica.  Es orgánica.  Es estructural.  Está en las entrañas del socialismo del Siglo XXI.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Correa, Nebot y Guayaquil

No debió ser fácil para el presidente Correa entregarle a Nebot -y en verdad a Guayaquil- el manejo de su destino portuario.  Y no debió ser fácil por tres razones fundamentales:

La primera, es que toda la retórica desplegada por el Presidente sobre el manejo del puerto de Guayaquil, no alcanzaba a ocultar que una de sus motivaciones primordiales en el tema,  estaba inspirada por su afán de arrebatarle el control portuario a quienes él califica y descalifica por ser parte de "grupos de poder" de la derecha guayaquileña.  Y como bien le refutó el Alcalde, el puerto de Guayaquil está  manejado por Autoridad Portuaria; o sea, por el gobierno.

(Pero yo si alcanzo a entender esa motivación presidencial.  Es, sobre todo, ideológica.  Correa cree que la oligarquía guayaquileña está vivita y coleando a pesar de sus 6 años y medio en el gobierno.  De lo que no se ha dado cuenta es que mucha de la peluconería que él dice combatir y odiar                 -cualesquiera que sean las causas del terrible resentimiento social que refleja esa postura- está vivita y coleando en su gobierno.  Y a esa se suman los nuevos ricos que han surgido desde la mismísima entraña de la revolución ciudadana, que lo primero que hacen es ir a vivir a Samborondón, sin ruborizarse)

Entonces tuvo que tragarse sus razones ideológicas para aceptar que sea el municipio de Guayaquil quien se encargue del dragado del puerto y de la zona de Posorja.

La segunda razón por la que no debió ser fácil ceder en este debate, es que seguramente fue advertido por sus asesores de que sin querer queriendo, ha consolidado la imagen de Nebot como el único político con capacidad para enfrentarlo exitosamente.  Y si el Presidente de la República seguía empecinado en su postura de llevarse el puerto más allá de los límites cantonales de Guayaquil, iba a conseguir el rechazo mayoritario de la población, que lo castigaría en las urnas.  El punto es que con este precedente, los Alcaldes de otras ciudades como Quito, Cuenca y Manta, no serán perdonados por sus electores cuando opten por agachar la cabeza y acatar dócilmente las órdenes del Primer Mandatario.  Entonces pueden sentirse envalentonados y rebelarse contra el poder presidencial. Sería como el principio del fin de la hegemonía que le ha permitido obtener tanto éxito desde el poder.

Y la tercera razón es todavía más dolorosa: revela que Correa no podrá sacarse la piedra en el zapato que le significa el modelo de desarrollo exitoso de Guayaquil, sobre el cual tanto sarcasmo ha derramado... Tendrá que entender que sin Guayaquil será imposible consolidar el "socialismo del siglo XXI" que proclamó como la única alternativa viable a la "larga noche neoliberal".  Burla burlando, el modelo se le va agotando... (me salió en verso, sin esfuerzo)

Correa ha perdido.  Los triunfadores son Guayaquil y Nebot. (Y Ecuador, en resumidas cuentas)


viernes, 26 de julio de 2013

El Alcalde que Guayaquil necesita

Guayaquil necesita un Alcalde que en primer lugar la represente como Jefe del Gobierno Cantonal. Esto significa que debe tener  por lo menos dos características fundamentales: (1) Ser independiente de los intereses personales y políticos del Presidente de la República; y (2) Tener la capacidad para asumir el compromiso de que impulsará el desarrollo de la ciudad, para superar lo alcanzado en los últimos 20 años.

(1)    Ser independiente de los intereses personales y políticos del Presidente de la República no quiere decir que sea enemigo del gobierno central.  Al contrario, debe buscar que la acción del régimen nacional sea compatible con los intereses propios de la urbe.

Por ejemplo:

(1.1.)     Tiene que defender que el puerto de aguas profundas se construya en Posorja, tal como se planificó originalmente, porque está en la jurisdicción cantonal de Guayaquil y porque el modelo de desarrollo de la ciudad se basa en su vocación portuaria.  En consecuencia,  no puede -bajo ningún concepto- permitir que se subordine a Guayaquil a las prioridades de otros puertos del país, porque de hacerlo así, la ciudad habría perdido su razón de ser, lo que equivaldría a matarla...

(1.2.)    Tiene que defender el manejo municipal del aeropuerto actual y la capacidad del gobierno cantonal para contratar el nuevo aeropuerto en Daular.  Esto es parte del "modelo exitoso" de Guayaquil.  Pero lo grave de perder el manejo del aeropuerto, será que se haga con el de Guayaquil lo mismo que se hizo con Portoviejo al quitarle su aeropuerto para enviar a los pasajeros a Manta: el propósito sería que todos los vuelos internacionales entren únicamente por Quito y que Guayaquil quede solo como un aeropuerto interno.

(1.3.)    No puede permitir que la politiquería y los intereses electoreros del gobierno de turno, se metan a administrar los espacios públicos de Guayaquil.  De hacerlo, las calles se llenarán de vendedores ambulantes, la mayoría de ellos interioranos, que vendrán a reclamar su "derecho" al trabajo, a costa de dejar las calles llenas incluso de excrementos. (Alguien recuerda cómo los hijos de las vendedoras de tripa mishca que revoloteban por San Francisco, se hacían popó en plena 9 de Octubre a cualquier hora del día?)  Y no solo eso, veremos inaugurar monumentos a Chávez, a Ortega o a Evo, ocupando plazas públicas y quien sabe si en lugares tan emblemáticos de Guayaquil como el Malecón o la Plaza de El Centenario.

(2)    Comprometerse a continuar el modelo de desarrollo de los últimos 20 años, equivaldrá a:

(2.1.)   Conservar y ampliar el sistema masivo de transportación urbana, ya sea mejorando el servicio de la Metrovía o iniciando nuevos proyectos en esa área.

(2.2.)    Garantizar la seguridad pública, incluso para que el gobierno asuma su responsabilidad de combatir eficazmente a rateros y asaltantes de bancos, restaurantes y locales comerciales.  (Un amigo me conversó que hace unos días, en Urdesa, mientras departían después de almorzar en un restaurante de la zona, a eso de las 2 de la tarde -la hora boba, le dicen- entraron dos hombres y una mujer, todos jovencitos, tal vez adolescentes, los encañonaron y se les llevaron celulares, billeteras, relojes, lentes. Cuando se fueron entre risas, les dijeron que para la próxima debían tener más cuidado y que los felicitaban por no resistirse al asalto)

(2.3.)    Mantener los programas de ayuda comunitaria, en especial para aquellas personas con discapacidad.

(2.4.)    Mantener y mejorar las calles pavimentadas y las áreas regeneradas tanto a nivel urbano como rural.  De la misma manera la idoneidad de los servicios básicos.

(2.5.)    Mantener la actual estructura del gasto presupuestario del Municipio de Guayaquil: 80% para inversión y 20% para gasto corriente.  Esto equivale a no llenarse de pipones, como en épocas pasadas.