sábado, 11 de junio de 2011

Análisis y Perspectivas

¡PROHIBIDO OLVIDAR…! (1)

Al parecer, nadie quiere recordarle al Presidente Correa lo que muchos sabemos: que en su entorno hay personajes que en su momento formaron parte de los círculos de poder de la “partidocracia”.

Los casos más clamorosos son los de Alexis Mera e Ivonne Baki.  Lo de Mera ya ha sido motivo de un sinnúmero de comentarios, y uno nuevo sería como llover sobre mojado. Pero en el caso de la Sra. Baki, hay una especie de mezcla lujuriosa entre el cinismo acomodaticio de la dama, y la insaciable sed de poder que demuestra el Presidente Correa.

En efecto: uno de los políticos más atacados por el Presidente Correa es, ni más ni menos, Lucio Gutiérrez.  Y la Baki fue una de sus ministros clave.  Seguramente fue la que le “dio proclamando” ser el mejor amigo de Estados Unidos, cuestión por la cual Correa dice sentir “verguenza ajena”.  Pero a despecho de tal sentimiento vergonzoso, Baki es la embajadora especial que sirve al régimen correísta buscando ante gobiernos foráneos, auspicio para la iniciativa de no explotar los campos petroleros de Yasuní.

Hoy, en su alocución sabatina, Correa la presentó como la persona que se atreve a tirarle de las orejas, dizque por su preferencia a darle énfasis al Plan B (que consiste en iniciar la actividad petrolera en los campos de Yasuní si hasta Diciembre próximo no se obtienen compromisos de desembolsar un fondo compensatorio).  Y ella lo hizo, con su voz dura, de mujer de mundo, que seguramente subyuga a los halcones anticapitalistas y a las palomas ambientalistas del régimen. En un momento de su participación, temí que por haberse atrevido a interrumpir al Presidente, recibiese de éste una reprimenda o un gesto de desaire. Tuve la sensación de que mucho se contuvo Correa para no hacerlo…

Pero viéndola ahí, radiante, exultante, como desafiando -con su porte de mujer perteneciente al alto mundillo de la aristrocracia criolla e internacional- junto al círculo de poder que rodea sábado a sábado al Presidente, recordé haberla visto con el mismo aire desafiante, con el mismo aire exultante, con el mismo aire de mujer de mundillo, en uno de los balcones de Carondelet justo en los momentos previos a la vergonzosa fuga en helicóptero de Lucio Gutiérrez, gestada en las calles quiteñas por los “forajidos”, entre quienes precisamente estaba Rafael Correa Delgado.

Claro: Baki fue ministra de Gutiérrez. Baki fue la más entusiasta animadora de las negociaciones del TLC con Estados Unidos, (que para Correa es mala palabra, algo simplemente inaceptable bajo cualquier denominación y forma). Baki fue la que trajo al Ecuador la elección de Mis Universo, (evento objeto de la sorna del Presidente Correa)…

…y ahora, es nada más ni nada menos, que Embajadora de Correa, para negociar su más preciado plan ambientalista, por lo que Baki hoy, 11 de junio de 2011, no dudó en augurarle que obtendría el Premio Nobel de La Paz. 

No sé si pensar mal de Correa o de Baki. O de Gutiérrez.  Pero lo que sí me consuela es que en verdad, está prohibido olvidar…

sábado, 4 de junio de 2011

Análisis y Perspectivas

¿Se siente usted representado por el Sr. Guadalupe?

Análisis y Perspectivas

Guadalupe es el Presidente de la Comisión Ciudadana de Selección, encargada del proceso de designación del nuevo Fiscal General.

Confieso que no sé si me causa más angustia que compasión, su mirada perdida detrás de los gruesos cristales de sus anteojos. Porque lo que logra transmitir este ciudadano en sus comparecencias públicas, no es sino la actitud de alguien que está ahí, para cumplir un papel que él exactamente no sabe qué es, ni a quién beneficiará, ni a cuántos perjudicará, ni lo que dejará sembrado en el proceso que la Revolución Ciudadana ha inventado para “despolitizar” las designaciones de funcionarios, que antes eran elegidos por la Función Legislativa. Es como la res que va al sacrificio…

Mientras escribo trato de recordar el nombre del Sr. Guadalupe. Y no logro traerlo a mi memoria. Y eso es lo de menos, porque basta saber su apellido para darse cuenta que el ensayo del denominado Quinto Poder, inventado por la Constitución de Montecristi, se encamina a ser un estruendoso fracaso.

Lo primero que salta a la vista de la gente común y corriente, es que por lo menos esa Comisión Ciudadana de Selección, no representa a quienes dice representar: a los ciudadanos.  La democracia representativa se basa precisamente, en la certeza de que quienes actúan en los distintos órganos del poder público, lo hacen legitimados por el voto universal, directo y secreto de sus conciudadanos.  Entonces las equivocaciones, errores y omisiones de esos representantes, son finalmente juzgadas a través de las elecciones, pues ahí ejerce la ciudadanía su inapelable veredicto.

Pero al señor Guadalupe y a su Comisión, ¿quién les pide cuentas? Al no contar con un mandato directo del pueblo soberano, tampoco están obligados a enfrentar el juicio de sus presuntos representados.  Ergo, sus actuaciones son totalmente irresponsables.

Muy distinto era cuando las designaciones de Contralor, Fiscal General, Procurador del Estado, Defensor del Pueblo, o de los Superintendentes de Compañías y de Bancos, nacían de la Función Legislativa. Que entonces tales nombramientos eran muñequeados por la partidocracia, en maridaje con otro tipo de intereses, nadie lo duda. Pero esa era la excepción. Merecía apenas correctivos para asegurar la transparencia de la designación. Por ejemplo, que las ternas para dichos cargos salieran de propuestas del Ejecutivo, y fueran sometidas a audiencias de evaluación de los nominados, para examinar abiertamente sus méritos para ocupar las funciones a las que pretendían ser elegidos. Al final, los posibles errores podían ser corregidos y la opinión de la ciudadanía condenando un mal manejo de las designaciones, se expresaba en las urnas. Así funcionan las democracias.

Ahora, en nombre de la democracia que trata de instaurar la Revolución Ciudadana, el trámite para estas designaciones es embrollado; las calificaciones de los méritos de los aspirantes está sometida a lo que un aspirante a Fiscal denominó como feria de puntos; y lo más seguro es que cualquiera que salga elegido Fiscal General, quedará tan menoscabado, que difícilmente contará con la aceptación general de la ciudadanía. He ahí el resultado de la novelería del Quinto Poder…

Yo no me siento representado ni por el Sr. Guadalupe, ni por los demás miembros de la Comisión Ciudadana de Selección, peor por el Consejo de Participación Ciudadana, para elegir al Fiscal General, al Procurador, al Contralor y a todos los altos funcionarios del Estado que según la Constitución de Montecristi le corresponde designar. Hubiese preferido que lo siga haciendo la Función Legislativa. Al fin y al cabo, está integrada por verdaderos representantes de la ciudadanía, surgidos de un acto electoral libre. 

Pero el señor Guadalupe…

viernes, 3 de junio de 2011

La arremetida

Al igual que Kirchner -y Chávez y Evo, cada cual en su momento- el Presidente Correa ha hecho de la prensa libre su objetivo mayor.

La arremetida contra EL UNIVERSO, apelando de manera burda a un caso ya juzgado, solo con el propósito manifiesto de sostener el sofisma de que es necesaria para la salud de la sociedad, impedir que los propietarios de medios de comunicación ejerzan otra actividades empresariales, demuestra que Correa está dispuesto a llevar su guerra personalísima con los medios de comunicación del país, hasta un punto sin retorno.

Pero, ¿cuál es la razón de fondo para que Néstor y ahora Cristina; Hugo; Evo y Rafael, demuestren tanta animosidad contra la prensa?

La respuesta es sencilla, pero tiene mucho condumio: todos ellos pretenden imponer la verdad oficial como la única fuente posible para referirse a la realidad. Ese es su común denominador. Cualquiera que intente apelar a una versión diferente del acontecer nacional, o haga una interpretación de fenómenos sociales que no se ajuste a los esquemas minuciosamente trazados para consolidar el poder hegemónico que buscan ejercer, es un disidente; y por ser tal, representa los valores que creen combatir; y, por lo tanto, le arrebatan su legitimidad.

Sobre esta razón de fondo hay que centrar el enfoque. Entonces no hay que dejarse arrastrar a la maniobra artera de presentar un acto empresarial -cualquiera- como una mancha descalificadora, útil en el cometido de arrebatarle autoridad y vocería a un medio de comunicación, porque esa será la trampa en la que enredarán el debate de la ley que tramitará la Asamblea para viabilizar lo que se aprobó en la Consulta Popular del 7 de mayo.

La cuestión de fondo es que Correa y sus asesores ya advirtieron que tal como plantearon las preguntas 3 y 9, el escaso voto favorable que obtuvieron al respecto no les permitirá hacer lo que desean: someter a la prensa independiente, incluso sobrepasando los alcances del mandato electoral. Someter a la prensa quiere decir impedirle que denuncie negociados; reducirle su capacidad de cuestionamiento y de investigación periodística para que sea algo así como la Comisión de Fiscalización de la Asamblea; y al mismo tiempo convertirla en instrumento intimidado -o sea, dócil- de intimidación social. Entonces para eso y solo para eso, han comenzado su ataque con virulencia, porque no quieren apostar en vacío. Me explico:

Si se legisla para prohibir que "las empresas de comunicación privadas, de carácter nacional, sus directores y principales accionistas, sean dueños o tengan participación accionaria fuera del ámbito comunicacional", se consumaría un acto legislativo de nulidad absoluta, pues tal norma vulnera garantías y derechos básicos establecidos en la Constitución, como el de la igualdad ante la ley: su vigencia daría a los medios públicos un tratamiento discriminatorio, en perjuicio de los privados. Esto también está prohibido por Acuerdos Internacionales de los cuales Ecuador es suscriptor. Y en cuanto a la creación del Consejo de Regulación prescrito en la pregunta 9, este tampoco es el problema: el problema reside en que Correa quiere convertir a ese Consejo en una dependencia suya. Tamaña pretensión el país no se la permitirá. Como tampoco se la permiten -otra vez- Acuerdos Internacionales.

Los asesores y funcionarios del régimen que son expertos en materia de guerra de comunicación, creen que no tuvieron todo el éxito electoral que esperaban el 7 de mayo, porque no fueron contundentes en atacar a la prensa y en especial a medios como EL UNIVERSO. Buscando esa contundencia es que se han lanzado a la tarea de escarbar en el juicio sobre la antigua Terminal Terrestre, sin importar los agravios que en el camino sembrarán. Tienen el apoyo del Presidente Correa, que no sabe por dónde descargar su frustración de mitómano, al no dársele la paliza de votos con que vaticinó derrotar a sus adversarios en la Consulta.

Y este es el nuevo capítulo de la guerra que librará -conforme lo anunció en su discurso de posesión presidencial- contra lo que ahora llama el "estado de opinión". En esa arremetida -al parecer- no dará ni pedirá cuartel. Al menos que la ciudadanía se mueva y le exija, apelando a ese vehículo eficaz de varias ruedas, que son las redes sociales, que se frene. Que se dedique a gobernar. Que en definitiva se olvide de sus guerras personales. Que deje la mitomanía. En fin, que asuma su rol de Estadista, (no porque sabe estadística, sino porque tiene que comportarse como un Dirigente del Estado ecuatoriano)

Pero de algo estoy seguro: la mayoría de ciudadanos no quedará cruzada de brazos, mirando cómo el poder hegemónico se consolida, incorporando a su lista de "medios públicos" a EL UNIVERSO.



miércoles, 25 de mayo de 2011

Solo fue un chapazo

Comprobado: si algo saca de quicio más rápido de lo acostumbrado, al Presidente Correa, es cualquier expresión que por lo menos insinúe algún cuestionamiento respecto a la verdad oficial del 30-S. Entonces se transforma. La mirada se le inyecta de odio. Y clama venganza en nombre de los muertos y heridos. Y clama también venganza en nombre de la Majestad del Poder tan vilmente escarnecida. En ese éxtasis, dirige su odio contra actores invisibles, pero más o menos encarnados en la prensa corrupta y en las personas apresadas como autores, cómplices y encubridores de la asonada.

Correa acusa a la prensa -dicho sea de paso- por practicar lo mismo que le achaca como poder mediático: no haber declarado culpables a Araujo, Carrión y todos los demás procesados bajo la acusación oficial de magnicidio. ¿Sí se dan cuenta del desvarío...? Me explico: El Presidente Correa dice que la prensa corrupta absolvió a los inculpados. Y entonces la pregunta cae de madura: ¿Y qué habría dicho, si esa misma prensa acusaba a Araujo y a Carrión, como autores de delito de lesa majestad? Entonces ¿dejaría de ser corrupta?

Pero lo de fondo, la verdad verdadera, reside en admitir que el 30 de septiembre de 2010 ocurrió un acto de protesta policial, que conforme pasaron las horas, fue derivando en vandalismo. Hasta ahora, ni los agenciosos fiscales, ni el mismísimo Presidente Correa han aportado un solo indicio, o cuando menos una sola media prueba, de que hubo un complot minuciosamente planificado para capturar al Presidente Constitucional de la República, aprovechando su inocente visita al Regimiento Quito, y llevarlo con su aceptación a refugiarse en una habitación del contiguo hospital de la Policía, donde se le administró asistencia médica para que superara los problemas de semi asfixia que presentaba -y quien no los va a presentar cuando se expone directamente a gases picantes o lacrimógenos- y el dolor de su rodilla recién operada. En esa habitación el Presidente recibió a amigos y partidarios; formuló declaraciones públicas a la radio y a la televisión; y ordenó, él mismo, la incursión militar al hospital de la policía en que se encontraba, (¿retenido, secuestrado?). Producto de esa incursión militar fueron los muertos y los heridos.

El 30-S no debió ser más que un "chapazo"; es decir un acto de indisciplina violento, exacerbado por la presencia desafiante del Presidente de la República, exigiendo a ese grupo de policías, incontrolables e incontrolados, que lo maten. Todo el mundo lo vio. Ahí están nítidas las imágenes.

Ese chapazo es el que se debe sancionar con todo el rigor de la ley. Pero si se busca sancionar un intento de magnicidio para consumar un golpe de estado, cualquier juez que estime su inteligencia, no lo hará. Porque eso nunca existió. Y menos existió, cuando la acusación obedece a todas luces solo al afán de venganza, porque a la Majestad del Poder que el Presidente Correa proclama encarnar, le resulta intolerable, inaceptable, inadmisible, que unos chapitas, en una mañana quiteña, se hayan resistido a agachar la cabeza ante las imprecaciones de quien dice ser su jefe. Por eso, con su sal de india indómita, la Lourdes Tibán ha dicho que si de algún delito son culpables los policías, es de no haber cumplido fielmente la orden de su jefe: que lo tiren... a matar!






domingo, 22 de mayo de 2011

¿Es la prensa corrupta...?

El Presidente Correa se esmera en señalar, semana a semana en sus sabatinas, que la prensa es corrupta porque la información y las opiniones que ésta publica, no se ajustan a sus percepciones e interpretaciones de la realidad.

En el clímax de su odio a la prensa, ha llegado a desempolvar la historia, culpándola del asesinato de Eloy Alfaro. Pretende así no solo reivindicar un supuesto exceso de los medios de comunicación que, según su parecer, incitaron a la inmolación del Viejo Luchador en la "Hoguera Bárbara" de El Ejido, hecho acaecido hace casi 100 años, (el 28 de enero de 1912), en Quito, sino que se autoproclama el vengador de ese crimen incluso anticipándose a reclamar para él, un destino similar...

Pero lo que Correa no señala es que un elemento fundamental para llevar a Alfaro al triunfo de la Revolución Liberal, fue precisamente el papel de la prensa independiente, que a través de las páginas de diario EL TELÉGRAFO denunció la denominada "venta de la Bandera", cuya consecuencia inmediata fue el pronunciamiento cívico de Guayaquil, el 5 de Junio de 1895, gracias al cual Eloy Alfaro fue llamado para que desde su exilio en Panamá, retorne a asumir la Jefatura del Gobierno instaurado en esta ciudad, y desde donde partieron las huestes alfaristas que instalaron en Quito luego de una guerra civil cruenta, el nuevo gobierno, entre cuyos integrantes hubo insignes periodistas.

La inmolación de Alfaro y de sus compañeros de lucha -también estaba, cabe precisarlo, el periodista Luciano Coral- no fue producto de la prensa. Entre sus causas hay que considerar la permanente confrontación intestina promovida por las escisiones del mismo partido Liberal, protagonizadas por los círculos de poder político y económico que se movían alrededor de la figura del anciano presidente, y entre los que se destacaban entre otros, los seguidores de Leonidas Plaza, de Julio Andrade, y de colaboradores civiles como Don Emilio Estrada Carmona, que arrastraron al país a posiciones irreconciliables, las cuales lamentablemente terminaron en crímenes horrendos, como el que sufrió el propio Alfaro y sus lugartenientes.

Esa es la historia. Prohibido olvidaría... O distorsionarla.

La prensa ecuatoriana -como la de cualquier parte del mundo- no ha podido ni debido, peor querido, sustraerse a la evolución de los movimientos sociales. Y es obvio que en ese proceso, ha optado por ser militante en el debate de las ideas. Esto es un hecho histórico, que explica -por ejemplo- buena parte de eventos tan importantes a nivel mundial, como la Revolución Francesa, o la Revolución Socialista. Las figuras de Marat, Robespierre, o de Lenin, no hubieran tenido la trascendencia que alcanzaron como agitadores y cabezas visibles de sus movimientos políticos, sin la prensa. Y aquí en Ecuador, el mismo Espejo ¿acaso no fue perseguido por las autoridades coloniales, debido a sus cuestionamientos hechos públicos a través de la prensa a través de la cual difundía sus ideas? ¿Y Montalvo? ¿Y Peralta? ¿Y tantos y tantos periodistas que fueron apaleados, o sus imprentas "empasteladas" a manos de garroteros? Prohibido olvidar...

Es que en general, la prensa es el vehículo natural, por excelencia, para el debate de las ideas: hasta equivocándose, una prensa libre es garantía y expresión de la capacidad de disentir. Y sin esa capacidad, no hay pensamiento libre. Y sin pensamiento libre no hay democracia posible... Ergo, tacharla de corrupta para intentar descalificarla; y, bajo esa figura, descalificarla, es un atentado contra la libertad para verter opiniones, máxime si estas contrarían "la verdad oficial".

Correa mismo le debe su ascenso político al espacio mediático que supo ganarse desde esa misma prensa, a la cual ahora acusa de ser "el opio de los pueblos", o sobre la que ha elaborado la curiosa teoría -que más parece nacida de la mentalidad calenturienta de algún publicista desquiciado o resentido, antes que de un Estadista- de que la prensa quiere instituir un Estado de Opinión, para sustituir al Estado "de derechos" que proclama la Constitución de Montecristi. Todo porque informaron sobre el juicio al Crl. Carrión, o porque han dado cuenta de actos de corrupción, o porque no pueden ocultar los ataques de la delincuencia, o porque no aceptaron como únicos e inapelables los resultados del exit poll de los medios de comunicación gubernamentales. O simplemente porque cumplen con su deber de informar y opinar.

La prensa tiene un solo rol: es el único medio eficaz para construir ciudadanía. Imagínense por un instante lo que hubiese pasado en el País, si en vez de los medios independientes que a Dios Gracias, todavía existen, los ciudadanos nos hubiéramos enfrentados el 7 de mayo, a decidir nuestro voto teniendo como únicos insumos las noticias y opiniones de los medios que controla el régimen. Quizá entonces, y solo entonces, el SÍ habría ganado por goleada...

Defendamos a la prensa. No es lo mejor que tenemos, pero la prefiero con todos sus errores -y a veces con horrores- a tener una sola visión de los hechos, o a disponer de una opinión que responda únicamente al criterio ideológico de los que están en el poder. O, lo que sería insoportable, a tener una reedición del Gran Hermano, (no me refiero al que sabemos, sino a "1984", el libro de George Orwell, que ahora debe ser de lectura obligada para todos los que amamos la democracia)

Defendamos a la prensa independiente. Principiemos por decir que aun con sus omisiones y fallas, es preferible a la verdad oficial. Comencemos desde ahora. Después será muy tarde...

jueves, 19 de mayo de 2011

"El más fiel reflejo del fracaso social y económico del país"

Con mucha frecuencia, el Presidente Correa suele atribuir a la "larga noche neoliberal", la emigración de miles de ecuatorianos. Y apelando a su peculiar prohibición de olvidar, reiteradamente culpó en los últimos 4 años, al "modelo", de haber expulsado a miles de compatriotas a otros países, especialmente a España, Italia y Estados Unidos.

"(...) la emigración constituye una intolerable tragedia nacional y el más fiel reflejo del fracaso social y económico del país, tragedia que ha producido una desestructuración familiar y nacional sin precedentes, con incalculables impactos en cuanto a bienestar". El autor de lo citado es Rafael Correa Delgado, ("Ecuador: de Banana Republic a la No República", diciembre 2009, pág. 66). Entonces al cabo de más de 4 años de ejercicio del poder por parte del mismo economista, lo menos que se podría esperar es que termine esa "intolerable tragedia y el más fiel reflejo del fracaso social y económico del país"...

Pero no ha ocurrido así: acaban de detener en Chiapas, México, a 513 emigrantes mientras eran transportados hacinados en dos camiones, hasta pasar la frontera con Estados Unidos. De ese grupo, 37 son ecuatorianos, originarios en su mayoría de la zona austral del país. Y las cifras dan cuenta de que entre enero y mayo de este año, 242 connacionales debieron ser asistidos por los representantes consulares de Ecuador, porque habían sido víctimas de los "coyoteros". El año pasado llegaron a 491 los ecuatorianos descubiertos en el intento de llegar ilegalmente a Estados Unidos. Y aunque no hay una estadística de cuántos compatriotas han emigrado a Estados Unidos desde que llegó la revolución ciudadana, las cifras revelan que la intolerable tragedia a la que aludía en su libro el Presidente Correa, continua a pesar de que ya pasó la larga noche neoliberal.

Ergo, si la emigración sigue imparable, pese a que -insisto- ya pasó la larga noche neoliberal, ¿será esa realidad retratada en Chiapas, el más fiel reflejo del fracaso social y económico del país? Porque en 52 meses de gobierno, parece increíble que siga habiendo ecuatorianos que prefieran arriesgar sus vidas, hacinados en un furgón, en lugar de quedarse aquí, disfrutando de la calidez que brinda la tierra de la que se es natural, la familia y los amigos. Para explicar el fracaso, yo tengo una hipótesis de economista lego y profano: el problema es que no hay producción. Y sin producción no hay empleo.

Ojalá el Presidente de la República reflexione sobre el significado que tiene para las gentes, descubrir que el sufrimiento de desarraigarse para ir a buscar trabajo en Estados Unidos, no ha concluido, a pesar de la Revolución Ciudadana...

¡Prohibido olvidar!

sábado, 14 de mayo de 2011

Mitomanía y política

Escuché hoy al Presidente Rafael Correa en su cadena radial. La verdad que procuro no perderme esas alocuciones presidenciales, porque en primer lugar constituyen un auténtico ejercicio de sindéresis política; y, en segundo lugar, contribuyen a perfilar dónde está la diferencia entre la teoría predicada por los ministros, ministros-coordinadores, secretarios y otros altos funcionarios del régimen; y la práctica, impuesta desde la visión política del Jefe de Estado y líder incuestionable de la Revolución Ciudadana.

Este sábado 14 de mayo, la esperaba con verdadera curiosidad, seguro de que obtendría suficientes elementos de juicio para sostener que el presidente había asimilado en toda su profundidad, la enorme lección política que buena parte de su propio electorado le dio el 7 de mayo.

Esta lección se resume así: señor Presidente, los ecuatorianos apreciamos la importante obra física que su gobierno ha cumplido en estos 28 meses de gobierno; pero no estamos dispuestos a entregarle un mandato mediante el cual usted asuma, de manera encubierta pero real, la totalidad de las Funciones del Estado.

La memoria del pueblo ha evocado otras experiencias históricas, en que una sola persona, premunida de un supuesto respaldo popular abrumador obtenido en la víspera, reclama para sí el poder absoluto, incluso requiriendo testimonios imparciales que garanticen un ejercicio escrupuloso y transparente del encargo cuya refrendación y legitimidad las reclama como inapelables, por surgir de la voluntad del soberano. Ecuador y Latinoamérica, registran muchos hechos de esta clase, que nunca se han ejecutados sin someter previamente a la prensa independiente... Y esta evocación era la que debía de servirle como referente al señor Presidente, para utilizar su Informe Semanal como vehículo eficaz, no para obtener unanimidad sino para convencer a sus conciudadanos que no aprobaron sus propuestas. Olvidó que en política es tan importante vencer como convencer.

Porque la diferencia entre vencer convenciendo o ganar sin convencer, es la orfandad: paulatina pero inexorablemente, a los políticos que vencen sin convencer, les acosa una terrible soledad, que nace del hecho Indiscutible que se desprenden de manera sistemática de todos aquellos colaboradores que dejan de serles utilitarios para sostener las "verdades" del poder, que son las verdades del jefe, que son las únicas creíbles y que son las que deben difundir los medios de comunicación para no ser considerados "corruptos". Pero esas verdades terminan siendo mitos, que lo mismo se usan para ufanarse de una victoria y amenazar con la humillación a los ocasionales vencidos; que para renegar de una derrota, culpando a todos cuantos estén próximos de haberla causado directa o indirectamente.

Hoy en su cadena, el Presidente admitió como única verdad la que él ha construido respecto al pronunciamiento popular del 7 de mayo. Y esa construcción se basa en una concepción mitómana, que parte de achacar al propio Consejo Nacional Electoral -al mismo que preside Omar Simon, quien hace poco fungió de ser su maraquero mayor-responsabilidad en la supuesta manipulación de los escrutinios, para comenzar por las provincias donde ganaba el NO y confundir a la ciudadanía con la desinformación de la prensa "corrupta", transmitiendo la falsa idea de que la tesis del SI había sido derrotada.

Pero, pregunto yo, ¿confundió a la ciudadanía el oficioso encuestador que proclamó un triunfo con un margen que no existió; e indujo al mismísimo Presidente de la República, que sí sabe de estadística, a festejar en público ese triunfo "arrollador"? ¿O confundió publicar la noticia de que el conteo rápido del CNE presidido por el también mismísimo Simon, no era tan generoso en adjudicarle la victoria con un margen tan holgado? Sin una prensa independiente y objetiva, seguramente el CNE habría archivado su conteo rápido y habría refrendado el exit poll de la victoria electoral "por goleada"... Nadie habría reclamado. Nadie habría contradicho la verdad oficial. Y nadie habría señalado las inconsistencias de las actas electorales, que obliga a recontar los votos para asegurar la fidelidad del resultado. Estaríamos viviendo bajo los efectos de una mitomanía que nadie se atrevería a contrariar, so pena de sufrir agresiones verbales y hata prisión. Como en el caso de Carrión...

La consulta popular del 7 de mayo ha descubierto muchas debilidades en las políticas del régimen. Tal vez la más evidente de todas es que el poder va cayendo en mitomanía. Y eso es grave. Gravísimo...