sábado, 14 de mayo de 2011

Mitomanía y política

Escuché hoy al Presidente Rafael Correa en su cadena radial. La verdad que procuro no perderme esas alocuciones presidenciales, porque en primer lugar constituyen un auténtico ejercicio de sindéresis política; y, en segundo lugar, contribuyen a perfilar dónde está la diferencia entre la teoría predicada por los ministros, ministros-coordinadores, secretarios y otros altos funcionarios del régimen; y la práctica, impuesta desde la visión política del Jefe de Estado y líder incuestionable de la Revolución Ciudadana.

Este sábado 14 de mayo, la esperaba con verdadera curiosidad, seguro de que obtendría suficientes elementos de juicio para sostener que el presidente había asimilado en toda su profundidad, la enorme lección política que buena parte de su propio electorado le dio el 7 de mayo.

Esta lección se resume así: señor Presidente, los ecuatorianos apreciamos la importante obra física que su gobierno ha cumplido en estos 28 meses de gobierno; pero no estamos dispuestos a entregarle un mandato mediante el cual usted asuma, de manera encubierta pero real, la totalidad de las Funciones del Estado.

La memoria del pueblo ha evocado otras experiencias históricas, en que una sola persona, premunida de un supuesto respaldo popular abrumador obtenido en la víspera, reclama para sí el poder absoluto, incluso requiriendo testimonios imparciales que garanticen un ejercicio escrupuloso y transparente del encargo cuya refrendación y legitimidad las reclama como inapelables, por surgir de la voluntad del soberano. Ecuador y Latinoamérica, registran muchos hechos de esta clase, que nunca se han ejecutados sin someter previamente a la prensa independiente... Y esta evocación era la que debía de servirle como referente al señor Presidente, para utilizar su Informe Semanal como vehículo eficaz, no para obtener unanimidad sino para convencer a sus conciudadanos que no aprobaron sus propuestas. Olvidó que en política es tan importante vencer como convencer.

Porque la diferencia entre vencer convenciendo o ganar sin convencer, es la orfandad: paulatina pero inexorablemente, a los políticos que vencen sin convencer, les acosa una terrible soledad, que nace del hecho Indiscutible que se desprenden de manera sistemática de todos aquellos colaboradores que dejan de serles utilitarios para sostener las "verdades" del poder, que son las verdades del jefe, que son las únicas creíbles y que son las que deben difundir los medios de comunicación para no ser considerados "corruptos". Pero esas verdades terminan siendo mitos, que lo mismo se usan para ufanarse de una victoria y amenazar con la humillación a los ocasionales vencidos; que para renegar de una derrota, culpando a todos cuantos estén próximos de haberla causado directa o indirectamente.

Hoy en su cadena, el Presidente admitió como única verdad la que él ha construido respecto al pronunciamiento popular del 7 de mayo. Y esa construcción se basa en una concepción mitómana, que parte de achacar al propio Consejo Nacional Electoral -al mismo que preside Omar Simon, quien hace poco fungió de ser su maraquero mayor-responsabilidad en la supuesta manipulación de los escrutinios, para comenzar por las provincias donde ganaba el NO y confundir a la ciudadanía con la desinformación de la prensa "corrupta", transmitiendo la falsa idea de que la tesis del SI había sido derrotada.

Pero, pregunto yo, ¿confundió a la ciudadanía el oficioso encuestador que proclamó un triunfo con un margen que no existió; e indujo al mismísimo Presidente de la República, que sí sabe de estadística, a festejar en público ese triunfo "arrollador"? ¿O confundió publicar la noticia de que el conteo rápido del CNE presidido por el también mismísimo Simon, no era tan generoso en adjudicarle la victoria con un margen tan holgado? Sin una prensa independiente y objetiva, seguramente el CNE habría archivado su conteo rápido y habría refrendado el exit poll de la victoria electoral "por goleada"... Nadie habría reclamado. Nadie habría contradicho la verdad oficial. Y nadie habría señalado las inconsistencias de las actas electorales, que obliga a recontar los votos para asegurar la fidelidad del resultado. Estaríamos viviendo bajo los efectos de una mitomanía que nadie se atrevería a contrariar, so pena de sufrir agresiones verbales y hata prisión. Como en el caso de Carrión...

La consulta popular del 7 de mayo ha descubierto muchas debilidades en las políticas del régimen. Tal vez la más evidente de todas es que el poder va cayendo en mitomanía. Y eso es grave. Gravísimo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario