sábado, 6 de octubre de 2012

El que se pica... ¡pierde!

En su sabatina de hoy el Presidente Rafael Correa difundió varios mensajes enviados por lectores a la versión electrónica de diario El Comercio de Quito, a través de los cuales se insultaba al Primer Mandatario.

Estos mensajes motivaron que el Secretario de Comunicación enviara una carta al medio quiteño, haciendo presente que ante los insultos se podrían tomar acciones para identificar y sancionar a los autores.

La respuesta de El Comercio fue suspender temporalmente los comentarios de su sitio de internet, alegando que de no hacerlo, se exponía sufrir juicios penales, tal como se amenazaba en la comunicación del funcionario.

Esto último ha agriado todavía más los términos en que el Presidente de la República se refiere a la prensa nacional, quien considera que no tiene por qué recibir agravios y menos a través de un medio de comunicación.

Pero vamos por partes: cuando alguien en su vecindario se burla de los demás; y los descalifica respecto a sus capacidades físicas o intelectuales; se corre el riesgo de recibir igual respuesta. A veces el problema está en que si el insultador no está listo para procesar la réplica, entonces se pica... y pierde.

Y pierde cuando tiene que usar todo su poder ocasional, para amenazar a quienes -azuzados por sus insultos- se creen con igual derecho a ripostarlos, con más vehemencia, con mayor irrespeto. Este ánimo pendenciero, aprendido en las calles, es el que ha llevado al Presidente a perseguir con sus guardaespaldas a un ciudadano del que vio salir una mala seña, o de cuyos labios creyó escuchar un insulto. O cualquier cosa. Así ocurrió en varias ciudades. Aquí en Gueyaquil, persiguió a un partidario de Alvarito porque dizque le lanzó una propaganda de su adversario.

Hoy que hizo difundir dos o tres insultos de los publicados en el sitio web de El Comercio, mandó previamente a los padres a alejar a sus niños de la radio o de la televisión para que ni vieran ni escucharan las ofensas de las que había sido víctima y que las reproducía para comprobar que el diario permitía impunemente el mal uso de su espacio en internet.

Y mientras eso ocurría, yo me preguntaba, cuando le ha dicho todo lo que le ha dicho a Martha Roldós, a Lourdes Tibán, a Janeth Hinostroza, a Alfredo Pinoargote, a Emilio Palacio, a Osvaldo Hurtado, a Galo Lara, a etcétera, etcétera, etcétera y etcétera personas, ¿mandó a los padres a alejar a sus hijos de la radio o de la televisión? No. No lo hizo antes. No lo hizo hoy -cuando también insultó- ni lo hará mañana.

Entonces, ¿a quién pretende engañar?

Lo que está claro es que aquí cada vez hay menos gente que está dispuesta a quedarse callada ante un insulto o ante una descalificación. Y que ya todo el mundo sabe, que ganan cuando provocan al Presidente. Y que, así picado, pierde...

El senador romano Gayo Curión motejó en un discurso al emperador Julio César, de ser el marido de todas las mujeres y la mujer de todos los maridos de Roma. Así aludía a los amores -ciertos o falsos- atribuidos al gobernante, que iban desde Nicomedes IV a Cleopatra. Con Napoleón los diarios parisinos se hacían lenguas de las aventuras de Josefina, mofándose de su tolerancia a la infidelidad de la emperatriz coronada. Y ellos igual insultaban y denostaban -incluso hasta mandàndolos a matar- a sus adversarios.

Pero no hicieron de eso un argumento público para declararse víctimas de sus adversarios, porque sabían que en la medida que dieran muestras de recibir el golpe, daban una victoria gratuita a sus adversarios.

Eso es lo que diferencia al Estadista del pendenciero de barrio. Del bochinchero de las asociaciones estudiantiles. Si da, sabe recibir. Si recibe es porque sabe dar.

O en otras palabras, sabe que si se pica... pierde!

sábado, 29 de septiembre de 2012

Duzac o la conspiración

Para el presidente Rafael Correa, todo cuanto se denuncia como presuntos actos de corrupción cometidos por funcionarios de su gobierno, es producto de una conspiración perpetua, en la que es pieza fundamental la prensa "corrupta". No hay término medio.

En descargo del señor presidente, diré que no es el primer Jefe de Estado latinoamericano que utiliza igual argumento para enfrentar denuncias de este tipo. Por ejemplo Chávez en Venezuela hace igual. Y Cristina en Argentina, lo mismo. O, quizá con mayor experiencia en el manejo del tema, Ortega en Nicaragua. Y el mismísimo Fidel en Cuba.

A fuer de justos, en beneficio de Correa también hay que decir que atacar a la prensa buscando deslegitimarla cada vez que cuestiona a los gobernantes, no es solo un recurso usado en esta parte del mundo.

Sin ir muy lejos, el mismísimo Nixon cayó en ese vicio y terminó derrumbado con una imagen de villanía que lo ha perseguido hasta más allá de su tumba. Y Mitterrand, y Chirac en Francia; y González en España; y Berlusconi en Italia, para no mencionar otros casos europeos famosos, que no han dejado fuera a la mismísima realeza.

Todos, de una u otra manera, han volteado a mirar a la prensa, para buscar ahí a los culpables de las denuncias que los han puesto contra la pared.

Dicho esto para condicionar la escena, lo que queda claro de partida en el caso Duzac, es que hubo por lo menos una descomunal ingenuidad en la concesión del crédito de 800 mil dólares con el que fue favorecido. Y esa es la cuestión de fondo.

Me explico:

La mayoría de las empresas incautadas a los "banqueros corruptos" han sido virtualmente liquidadas bajo la administración del Estado.

Yo me pregunto, cuando veo a una persona fungiendo de todopoderoso de una de esas empresas incautadas: ¿qué hizo este indivíduo en su vida, para aparecer disponiendo de bienes que no son fruto de su trabajo o de su dinero?

Tenga usted amigo lector la seguridad de que -con las excepciones de rigor- cuando pomposamente se presentan como administradores de una empresa incautada, a esos individuos les importa menos que un rábano su rentabilidad, su presencia en el mercado, las relaciones con proveedores y clientes, mantener los activos, etcétera. Lo que les interesa es cobrar sus sueldos. Y hacer negocios en su propio beneficio...

Y les importa menos que un rábano, porque ellos no han puesto un solo centavo en la constitución de las compañías que administran. No arriesgan su patrimonio. Lo máximo que arriesgan es su cargo, pero con una jugosa liquidación de por medio.

Entonces, si no han puesto un centavo, les da lo mismo que quiebren o que prosperen. Por eso actúan con ineptitud. O con ingenuidad. O, como dice el viejo Código Civil, (artículo 29), no han manejado "los negocios ajenos con aquel cuidado que aun las personas negligentes y de poca prudencia suelen emplear en sus negocios propios. Esta culpa, en materias civiles, equivale al dolo"

(Imagínese a Carlos Marx Carrasco poniendo a sus muchachos a manejar los negocios bananeros de Alvarito. Alvarito por lo menos heredó la Bananera. Y si la quiebra, no será el primer heredero que dilapide la fortuna que le dejan. Pero uno de esos chapuditos hablacantado de las huestes del Carlos Marx, que seguramente sabe del guineo que es una fruta amarilla que le gusta pelar a los monos para comérsela, y nada más, de que la quiebra, la quiebra...)

Yo les aseguro que si alguno de los que aprobó el crédito a Duzac, hubiese tenido un dólar de participación accionaria en COFIEC, habría puesto un poquito de atención por lo menos a las garantías ofrecidas. Y hubiese votado en contra de la operación.

En el caso Duzac no hay conspiración de la prensa que ha publicado las denuncias respectivas.

En el caso Duzac hay una conspiración de aquellos beneficiarios de los negocios de las empresas incautadas a los banqueros corruptos. Y la conspiración consiste en vaciar las empresas.

Eso es todo.



sábado, 22 de septiembre de 2012

La verdad

Preocupa la forma como el Presidente de la República enfrenta las acusaciones contra algunos altos funcionarios de su gobierno.

El caso de su pariente lejano Pedro Delgado, es clamoroso: hoy en su sabatina ha salido a defenderlo de manera furibunda, culpando a la prensa corrupta de perseguir a un funcionario honrado.

 Para empezar, a mí me da pena Roberto Cuero, el ex gobernador de Guayas, que perdió su cargo por -entre otras- una denuncia según la cual se había comprado una casita en Playas, no en Miami... ¡pero también con su piscinita! Y la pena es porque al pobre negro no se le permitió el privilegio de presentarse en las sabatinas, ni de entregar documentos para demostrar profusamente lo legítimo de su casita en un balneario ecuatoriano, ni se lo mostró como víctima de la prensa corrupta: tuvo que resignarse a perder su cargo, comisarías y comisarios incluidos. Y ahí murió todo.

 Hoy, en su afán de defender a su primo segundo, el Presidente Correa desafió a la prensa -y concretamente a Teleamazonas- para que denuncie a Delgado como autor de peculado, si creen que esa figura se dio en el crédito de US $ 800.000 que COFIEC le entregó al argentino Duzac (vaya usted a saber a qué ecuatoriano le otorgan un préstamo tan rápido y con garantías de otro); o si consideran dudoso el origen de los recursos para que don Pedro compre la casita en ese paraíso fiscal que tienen los gringos y que se llama Miami.

 Nadie en su sano juicio tomará a pecho el desafío presidencial. El punto es que la justicia está bajo el poder del Presidente de la República, porque le metió las manos dizque autorizado por la Consulta Popular de mayo de 2011. Y el que lo dude, será porque no está enterado de lo que pasó con Chucky Seven, o con el juez que le concedió un recurso a Alvarito, o con algunos de los procesados por el chapazo del 30 de septiembre de 2010, o a los ingenuos miembros de la Comisión que investigó los contratos de Fabricio, etcétera, etcétera, etcétera. Entonces nadie, pero nadie, que tenga la cabeza bien puesta aceptará semejante desafío. Nadie. Y los que quieran investigar hasta hallar la verdad, deberán pisar con mucho cuidado, no porque teman las amenazas como Janeth Hinostroza, sino porque hay verdades que duelen y otras que matan... Lo confieso: creo en la honestidad del Presidente Rafael Correa Delgado. Por eso me preocupa la forma como ha asumido la defensa de sus funcionarios cuestionados. Según el Evangelio de San Juan, Pilatos cuando interrogaba a Cristo y ante su afirmación de que "Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz" hizo una pregunta: ¿qué es la verdad? Tal pregunta fue de político, de gobernante. Y se quedó eternamente sin respuesta. Porque la verdad que los gobernantes buscan no es necesariamente la que quieren saber. Ni menos la que se ajusta a los hechos y a las circunstancias que quieren manejar. Y en este caso de Delgado, la verdad no es necesariamente la que el Presidente Correa cree que debe prevalecer, porque se trata de su primo segundo, de su funcionario de confianza, del hombre perseguido por sus adversarios de la prensa corrupta, no. La verdad tiene que brillar por sí sola. Sin desafíos para poner como intermediarios de la verdad a jueces cuya verdad -precisamente- está severamente deteriorada. Preocupa la forma en que el presidente Correa quiere buscar la verdad...

sábado, 15 de septiembre de 2012

Mi mamá

El pasado jueves 13 de septiembre, mamá cumplió 4 años de haber retornado a la Casa de El Señor. Y yo siempre evoco a los muertos, no para lamentar su partida, sino para celebrar sus recuerdos.

María Salomé Chávez Bailón nació en Sucre -entonces parroquia de Jipijapa- el miércoles 22 de octubre de 1913. Y como se acostumbraba entonces, su nombre corresponde al santoral que honra en la fecha a Santa María Salomé.

Nació y se criò en un hogar campesino, en el que predominaban las mujeres (7 hijas y 3 hijos); pero que frecuentemente debían "bajar" al pueblo desde la finca de El Anegado, bajo la mirada de sus padres Andrés Avelino y Zoila Leopoldina. En una de esas incursiones, Segundo Pedro Macías se enamoró de ella; y con los procedimientos nada ortodoxos de la época, la hizo su mujer cuando estaba cumpliendo aproximadamente 20 años de edad.

La circunstancia de provenir de un hogar numeroso, la educó para atender a una familia también numerosa: tuvo 9 hijos de los cuales sobrevivimos 8, (2 mujeres y 6 hombres), lo cual no dejaba de ser un prodigio, considerando que en esa época la tasa de mortalidad infantil era relativamente alta, por la incidencia de enfermedades como tosferina, tifoidea, viruelas, paludismo, y parasitosis, que diezmaban a la población. Sin duda que a la vigilancia de mamá se sumaban los conocimientos médicos de papá, a quien algunos le llamaban "maestro Macías" porque se atrevía a recetar con éxito antiparasitarios y reconstituyentes para en su orden expulsar los bichos instestinales y tonificar al organismo.

Entonces a mamá le correspondía asegurarse de la salud de los muchachos. No se andaba con vainas: si se trataba de sacar un diente flojo para la "muda" ahí estaba ella; lo mismo que si había que aplicar una inyección o hacer tomar un brebaje, o curar un corte o pinchazo.

También era amante de la buena presentación. Bien peinados -con muyuyo, para dominar el cabello rebelde- y con camisas y pantalones almidonados (que causaban escozor inaguantable), complementados con zapatos lustrosos, medias sin huecos y el infaltable pañuelo, para ir a la Escuela Pichincha, o a la Iglesia, o a las fiestas patronales o a los desfiles cívicos o a cualquier acto público.

Cada muchacho era sometido a una minuciosa inspección cuyo objeivo era verificar que en el aseo personal todo estaba en orden. O sea que nos inculcó la disciplina por el lado más fácil de entender y más difícil de olvidar: por la higiene. Y delegaba funciones asignando a los hermanos mayores, el cuidado de los menores: Aurelio respondía por Óscar y Fránklin por mí, hasta donde recuerdo.

Mamá era muy observadora, ya lo he dicho antes. Pero en tratándose de sus hijos y en cuestiones domésticas, esa capacidad de observación siempre le hacía predecir con acierto, lo que podría ocurrir. O adivinar lo que ya había pasado. Disciplinaba con un instrumento muy usual en esa época: un látigo de cuero de vaca, que a veces caía en medio de alguna algarabía para poner un poco de orden en la parroquia; y otras, constituía una amenaza pendiente de resolver -algo así como una tarjeta amarilla en el fútbol actual- en el instante menos esperado. A veces le bastaba solo una mirada...

Yo siempre la conocí como una persona incansable. Ya de adulto, cuando vivía en Urdesa Norte, a veces nos encontrábamos yo entrando en la casa para darme una ducha y regresar a clases de las 7 de la mañana en la Universidad, y ella lista para preparar el desayuno. Pero comoquiera que fuese la ocasión, lo cierto es que disfrutaba de lo que hacía en comidas -solía elaborar unos dulces y mermeladas deliciosas-; en limpieza de la casa; en lavado y mantenimiento de la ropa; en todo: nunca dejaba -por ejemplo- un plato sin lavar o un dormitorio sin barrer, o una camisa sucia sin lavar, o una cama sin tender...

Según escribió mi sobrino Öscar Enrique, Marujita Salomé partió con sus alas limpias. Y aunque se iba lentamente extinguiendo "como una pavesa", la luz que creó no se apaga porque sigue viviendo en quienes la conocimos y aprendimos a amarla. Lo que más brilló en ella fue su intuición maravillosamente extraordinaria de mujer y madre campesina.

Yo la extraño mucho.

sábado, 25 de agosto de 2012

¿A quién quiere engañar el Sr. Presidente...?

A propósito de la cada vez peor relación del Presidente de la República con la opinión pública, es conveniente hacer por lo menos dos reflexiones básicas:

La primera es preguntarse quién es el que insulta, se burla y hace escarnio público de los ciudadanos, cada sábado, a lo largo de 3 horas. Hoy el Presidenbte de la República, Rafael Correa Delgado, ha convertido a Alfredo Pinoargote en el objeto de sus burlas, a guisa de responder varias opiniones del periodista. Y lógico, frente a esa conducta, cualquiera se cree autorizado a intervenir también insultando.

Es -con las diferencias de rigor- como cuando una persona está en medio de una gresca callejera: casi sin darse cuenta, si no se pone a prudente distancia, termina envuelto en el battle royal, incluso si eventualmente ejerce alguna autoridad. Este símil explica por qué twitteros, blogeros, y usuarios de otros medios electrónicos de opinión, utilizan esos espacios para insultarlo, para descalificarlo, participando así en ese inédito y descomunal battle royal que el Jefe de Estado ha montado desde 2007.

Y entonces, cuando recibe insultos, el Presidente Correa apela a su condición de autoridad, para ordenar a sus subordinados del poder judicial y de otras áreas administrativas, que investiguen y persigan a quienes -aceptando la implícita invitación a usar lenguaje violento que él, sábado a sábado formula- lo han atacado.

Lo mismo ocurre con la prensa que él denomina corrupta... Me apena escuchar sus arengas para que nadie compre los diarios, a los cuales -según dice- nadie les cree porque no sirven ni para madurar aguacates. Y sin embargo gasta tanto tiempo y recursos en atacar a esa prensa. Y sin embargo, se queja porque esa prensa no publica lo que él quiere que la prensa -corrupta y todo- publique sobre las obras de su gobierno. Mi pena es porque pienso: si ya nadie le cree a la prensa, ¿qué sentido tiene quejarse por lo que publica o deja de publicar? Si ya nadie le cree a la prensa ¿para qué gastar recursos y tiempo, incluso para pedir a los ciudadanos que no la compren?

Pero lo más grave de esta situación es que denota no solo una mala relación del Presidente de la República con la prensa -casi sin excepciones, la llama "mercantilista"- que no está controlada por su gobierno, sino que ha extendido esa mala relación a la prensa internacional.

Este enfrentamiento recién le pasará factura cuando se retire de la política. En cualquier tribunal de Europa -y recuérdese que piensa vivir en Bélgica- podrá procesarlo. Ese riesgo es innminente. Recuérdese, por ejemplo, que la rancia realeza europea ha podido sobrevivir siglos, con un sistema de mutuas concesiones con los líderes políticos "plebeyos". Y que las dinastías se deben favores. Bélgica es un reino, vinculado por viejos lazos al resto de las familias reales de Suecia e Inglaterra.

El Presidente Correa va llevando el cántaro al agua tantas veces, que pronto puede rompérsele. Y en esa ruptura tendrá mucho que ver su mala relación con la opinión pública interna y externa. Entonces no debería quejarse de los efectos que esa mala relación generen sobre su presente y futuro. En vez de avivar los enfrentamientos, tiene la obligación de volver a la cordura, para apaciguarlo. Porque lo seguirán vejando en la medida que él siga también burlándose de sus adversarios.

El que da recibe, dice una viejo proverbio. Al presidente Correa le gusta dar. Pero se queja cuando le toca recibir, y entonces busca acallar a quienes no piensan como él.

Si quiere jugar a ese juego del battle royal, que no se queje. Porque de lo contrario, ¿a quién quiere engañar?

sábado, 18 de agosto de 2012

Doble estándar

Los gringos llaman doble estándar a la actitud de juzgar los hechos ajenos con la rigurosidad que no se usa para los propios. Es lo equivalente a lo que entre nosotros se conoce como "doble moral".

La Revolución Ciudadana ha usado y abusado del doble estándar en sus 5 y más años de gobierno. Lo hizo desde muy temprano, primero con los pativideos (¿alguien los recuerda o pasaron al olvido con Quinto Pazmiño?); y luego con tantos hechos, que van desde el comecheque hasta las flamantes propiedades de don Pedro en la Florida, pasando por la narcovalija.

No son hechos aislados. Son parte de un diligente entramado cuyo objetivo final es confundir el sano juicio ciudadano para discernir entre lo políticamente correcto y lo administrativamente incorrecto; entre lo ético y lo inmoral; entre lo justo y lo injusto; entre lo idealmente desable y lo materialmente posible; entre la ineficacia de lo utilitario y la eficacia de lo meramente declarativo, para autovictimizarse y conseguir adhesiones fervorosas. Etcétera.

Y en verdad que si algún cambio trajo la Revolución Ciudadana, fue el de revolucionar (salvada sea la redundancia) los conceptos para juzgar como malo en otros, lo que para ellos es indiscutiblemente bueno. Por eso es que "el proceso" despierta tanta admiración -según de manera reiterada lo señala el mismísimo presidente Correa- en el mundo, donde estudiosos de todos los niveles lo analizan maravillados.

Los casos emblemáticos de estos días son el de Assange; el Pacto con los Abdalá -padre, hijo más nuera y nietecitos incluidos-; y las firmas chimbas de los partidos políticos. Los tres tienen un denominador común: al final de cuentas se impone la voluntad suprema de RCD y de su RC. Pero esta voluntad se impone luego de haber engatuzado a sus contrapartes con una serie de razonamientos cuyo objetivo final es rendirlos para que acepten como válidos, todos sus argumentos; y para que, en contrapartida, renieguen de todas aquellas posiciones que contradigan dicha voluntad.

Assange ha recibido asilo porque es un paladín de la Libertad de Expresión que aquí en Ecuador se practica gracias al gobierno de Rafael Correa y a pesar de lo que diga la prensa corrupta; los Abdalá son "basura política" que no merecen respuesta alguna, no obstante de que algo de esa basura fue útil para defenestrar inconstitucionalmente a 57 diputados, con el fin de ejecutar la RC; y la partidocracia es culpable de todas las firmas falsas utilizadas para inscribir a los partidos políticos en el Consejo Nacional Electoral, incluyendo las que fueron presentadas con los mismos vicios de falsedad por Alianza País, pero solo en este caso y nada màs que en este caso, las firmas adulteradas de Alianza País son producto de error y no de corrupción.

Doble estándar.

Esta gente en el gobierno está convencida de que los ecuatorianos somos tontos de capirote. Que a ellos les basta sonreír y ningunear a sus adversarios o simplemente a quien los contradiga, para que la mayoría de ciudadanos terminemos dándoles la razón, convencidos de que RC y sus muchachos, son los únicos buenos que luchan contra todos los demás que son malos.

Y que entre esos malos está la justicia de Suecia y la justicia de Inglaterra.

O sea que en el doble estándar la justicia ecuatoriana es "buena" porque es capaz de premiar a jueces sospechosos de cometer entre otras linduras, una sentencia -chuckyseveneándola o confirmándola- contra la libertad de expresión; premiándolos, insisto, con su inclusión en la nómina de los felices integrantes de la Nueva Justicia inaugurada por un Consejo de la Judicatura nombrado por el Presidente de la República para meterle la mano a la justicia, concursos de por medio...

Y la justicia sueca es mala porque los suecos se hacen los suecos.

Y la justicia inglesa es mala, porque los ingleses son flemáticos.

Doble estándar...

sábado, 11 de agosto de 2012

La impudicia del poder

Durante 4 horas el país espectó un acto de impudicia desde el poder, que rebasa cualquier límite de imaginación en una democracia.

Porque si algo estuvo claro a lo largo del informe que el Presidente Correa presentó ante la legislatura, fue que no se trataba de la rendición de cuentas con fines de fiscalización, que por norma constitucional tiene la obligación de realizar ante sus mandantes -representados en la Asamblea por los asambleístas- sino que todo fue un acto proselitista, para ensalzar lo bien que el gobierno cree haber hecho y para reprender a quienes desde la legislatura y desde el Consejo Nacional Electoral, no hacen sus tareas conforme espera el Primer Mandatario.

Los ciudadanos esperábamos que el Presidente de la República nos diga qué pasó con las inundaciones; por qué se siente más la inseguridad pública y el avance de la delincuencia en todos los ámbitos de la vida nacional; qué pasó con el dengue y las muertes que provocó; por qué la justicia sigue peor a pesar de que prometió meterle la mano para corregirla; qué ha hecho para erradicar la corrupción y para exigir sanciones en hechos clamorosos como el de la narcovalija; qué pasa con la seguridad social en manos del IESS, cuyo director general ha hecho mutis por el foro para pretender pasar inadvertido en el caso de las firmas falsas para inscribir -entre otros- a su partido Avanza, que presumía más temprano de ser aliado del Presidente Correa.

Eso y mucho más esperábamos los ciudadanos, porque el de ayer se trataba -insisto- de un acto en que el mandatario tenía que rendir cuentas ante sus mandantes, representados por la Asamblea Nacional. Y no fue así.

El de ayer fue un acto en que el Presidente Correa reiteró que él, sólo él y nadie más que él, manda en Ecuador.

Ese ejercicio del poder, es capaz de perdonarle la vida a Cuerito, por ejemplo; pero también es capaz de pedir castigos severos para un dirigente indígena que proteste contra cualquier acto del gobierno. Y para ambos efectos sabe que cuenta con jueces de bolsillo.

Por eso, para cerrar la rosca del poder impúdico que ejerce, fue que ayer no dudó en llegar al seno de la mismísima Asamblea (o sea a la sede de la Función del Estado que a más de legislar tiene el mandato constitucional de fiscalizar) para exigir con desenfado que sancionen a cuatro asambleístas conocidos públicamente por no ser afectos al régimen; y para reprender a su ex Secretario de Aguas y hoy presidente del Consejo Nacional Electoral, por no haber establecido la diferencia entre firmas verificadas y verificables, con lo cual su partido Alianza País, también fue arrojado al limbo de la partidocracia, que él tanto se ha esmerado en condenar al infierno.

(Esta sutileza entre lo verificado y verificable, me recuerda una anécdota de Camilo J. Cela. Se cuenta que siendo el escritor miembro del Parlamento de su natal España, cabeceaba un sueño para disipar los efectos del discurso de algún diputado; acto por el cual quien presidía la sesión le reprochó diciéndole: usted está dormido, diputado Cela. Y el aludido respondió: que no estoy dormido, sino durmiendo. Sorprendido, el presidente le pide que no se burle porque es lo mismo estar dormido que durmiendo. Y Cela: que no es lo mismo. Y el Presidente: que es lo mismo. Para zanjar la porfía el Presidente le pide a Dn. Camilo que le explique la diferencia entre estar dormido y estar durmiendo. Y el aludido saca a relucir su ingenio respondiéndole: es la misma que hay entre estar jodido y estar jodiendo!)

Las firmas verificables y las verificadas, tienen la misma explicación de Cela. La diferencia está exactamente en la distancia que hay entre estar jodido y estar jodiendo. Los jodidos son los partidos que no son afectos al gobierno, que los terminará, de seguro, jodiendo.

Como nos ha terminado jodiendo el informe de 4 largas horas que ayer nos hizo calar el Presidente de la Reepública, para hacer gala del significado de la impudicia del poder.